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Friday, January 9, 2026

Latam 2026: de la hegemonía marxista a la Pax Americana

 

América Latina vivió, en las dos últimas décadas, un auge de gobiernos autodenominados “progresistas” o “de izquierda” que reclamaron para sí la bandera de la justicia social, la soberanía popular y la redistribución de la riqueza. 

Hoy, muchas de esas promesas han colapsado frente a la realidad objetiva de la pobreza sistémica, la corrupción endémica y la captura del Estado por redes clientelistas y mafiosas que han convertido a países enteros en narco-dictaduras camufladas de revolución. 

Con la geopolítica global reconfigurándose, 2026 marca un punto de inflexión: la reimplantación de la Pax Americana, ahora bajo una versión explícita de la doctrine of force que Franklin D. Roosevelt popularizó en el siglo XX, aparece como el contrapeso necesario al fracaso de los proyectos geopolíticos impuestos por la URSS, China e Irán en la región.

1) El espejismo del “socialismo del siglo XXI” y la pobreza estructural

Los experimentos bolivarianos en Venezuela, Nicaragua y Cuba prometieron emancipación económica y sosiego social a amplios sectores empobrecidos. La realidad fue otra.

En Venezuela, bajo los gobiernos de Hugo Chávez y su sucesor Nicolás Maduro, la pobreza se disparó hasta afectar al 90 % de la población y desencadenó la peor crisis económica en la historia reciente del continente, con desplomes drásticos en producción de alimentos, disponibilidad básica y servicios esenciales, que condujeron a una masiva emigración forzada de millones de ciudadanos. Wikipedia

Programas sociales como las misiones bolivarianas, que en algún momento suscitaron cierta narrativa de reducción de pobreza, terminaron siendo instrumentos de clientelismo y corrupción, con una eficacia real cuestionada incluso por estudios académicos independientes. Wikipedia

La hiperinflación venezolana —con cifras tan extremas que superan varios millones por ciento acumulado— destruyó el poder adquisitivo y convirtió en anécdota el ingreso fijo, sumiendo en pobreza extrema a amplios sectores medios e industriales. Wikipedia

La promesa de justicia distributiva se convirtió, en cambio, en una dramática redistribución de la miseria.

2) El eje de dictaduras y su penetración externa


La narrativa oficial chavista, castrista o sandinista no era solo interna. Parte de su estrategia consistió en reclamar la existencia de un enemigo externo: el “imperialismo estadounidense”. Esta narrativa sirvió como maquinaria de legitimación interna y, al mismo tiempo, como puente para favorecer la penetración geopolítica de la URSS (hasta su implosión), de China e Irán.

  • China, mediante acuerdos de deuda y préstamos contra petróleo, otorgó créditos por billones de dólares que no generaron proyectos productivos sostenibles y que han sido interpretados por analistas como formas modernas de debt-trap diplomacy que limitan la soberanía económica de los países deudores. The Guardian+1
  • Rusia e Irán usaron a Venezuela y Cuba como plataformas para expandir su influencia militar y diplomática en el hemisferio occidental, buscando contrapesar el liderazgo occidental en contextos estratégicos. En particular, los vínculos con Irán incluyeron cooperación militar y petrolera que suscitaron alarmas geopolíticas en Estados Unidos y en países aliados. AP News

La conjunción entre élites locales autoritarias y patrocinadores externos no fortaleció la democracia ni la prosperidad, sino que consolidó redes transnacionales de corrupción, narcotráfico, lavado de dinero y alianzas extraestatales que operan con impunidad bajo la protección del régimen. diariolasamericas.com

3) De la United Fruit a los “narcoestados”: el espejismo de la explotación feudal

Las izquierdas latinoamericanas denunciaron durante décadas la explotación multinacional —símbolo político de paradigmas oligárquicos clásicos como la United Fruit Company— como la encarnación del capitalismo depredador. Sin embargo, en la práctica, la invasión de la economía por el crimen organizado y la captura del Estado por mafias estatales han producido formas de dominación económica más parecidas a un sistema feudal corrupto que a una liberación popular.

Dictaduras que se proclaman anticapitalistas utilizaron el control de recursos petroleros, mineros o financieros no para redistribuir riqueza, sino para consolidar un aparato de privilegios clientelistas, privilegios para las nomenklaturas y violaciones sistemáticas de los derechos básicos. En muchos casos, incluso la producción nacional se desplomó, y la dependencia de importaciones, subsidios e ingresos de remesas se volvió generalizada. Wikipedia

En libertad económica y bienestar, la comparación deja al socialismo bolivariano no como un contrapeso de las multinacionales, sino como un gestor peor que la más extractiva y tradicional de explotación.

4) El reordenamiento geopolítico de 2026: expulsión de influencias extra occidentales

En este contexto, la operación realizada por Estados Unidos, que culminó con la captura de Nicolás Maduro y la reinserción de Venezuela en la órbita occidental —aún bajo controversia internacional—, representa una implosión del eje de dictaduras socialistas clientelares y la reducción de la influencia directa de Irán, Rusia y China en el corazón estratégico latinoamericano. The Washington Post

Más allá de la crítica a la legalidad o a los métodos, la política estadounidense ha enviado un mensaje claro: la tolerancia a narcoestados que sirven como plataformas de crimen transnacional y de influencia extranjera agresiva ha terminado. Ahora, los mecanismos tradicionales de orden —comercio, inversión, seguridad regional— se están reorganizando bajo principios que, aunque imperfectos, buscan restaurar conexiones económicas y de gobernanza basadas en el derecho y la cooperación, no en la violación sistemática de las libertades ni en clientelismos autoritarios.

 

5) Impactos nefastos del modelo chino, ruso e iraní

  • Los préstamos chinos, profundamente ligados a las exportaciones de materias primas, no lograron construir un tejido industrial o tecnológico sostenible y dejaron a los Estados altamente endeudados, con compromisos poco transparentes que restringen las opciones de política económica soberana. The Guardian
  • La presencia rusa en Venezuela sirvió para consolidar contratos de armas y acuerdos energéticos que retuvieron recursos críticos lejos de las cadenas de valor productivas. AP News
  • El vínculo iraní —más político y simbólico— reforzó redes que violan estándares internacionales de transparencia y derechos humanos, consolidando un bloque de regímenes aislacionistas que operan en sombra y complican la integración democrática regional. Le Monde.fr

Conclusión

La transición de 2026 puede entenderse como el declive del proyecto de hegemonía marxista y bolivariano en América Latina, y la reafirmación de un orden occidental basado en instituciones, mercados y alianzas democráticas. No se trata de idealizar la historia —el liberalismo sabe de sus propias fallas—, sino de reconocer que los experimentos autoritarios del último cuarto de siglo han terminado por exacerbar la pobreza, cooptar el Estado y fragmentar sociedades enteras.

La restauración de la Pax Americana no es, en realidad, un retorno a un pasado mítico, sino un reordenamiento pragmático frente a los fracasos sistémicos de proyectos políticos que prometieron liberación y entregaron dominación —ya sea ideológica, económica o criminal.

El desafío futuro será que este nuevo alineamiento no dependa de cañoneras ni de intervenciones unilaterales, sino que evolucione hacia alianzas sólidas de prosperidad compartida, reglas claras, respeto a la soberanía y al Estado de derecho. Ese, y no otro, sería el verdadero triunfo liberal en 2026


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