A la luz de
las lecturas críticas y de los datos históricos disponibles, es posible
reformular el post centrando la crítica en la narrativa “woke” que culpa a
Europa y Gran Bretaña por la esclavitud, ignorando de manera sistemática la
escala y continuidad de los mercados y sistemas esclavistas previos y
posteriores a la participación europea —especialmente en África, Asia y el
mundo musulmán.
1) Una
definición operativa de esclavitud (para debate serio)
La
esclavitud no es una metáfora moral: es una relación de poder coercitiva
en la que un ser humano pierde control sobre su cuerpo, su trabajo y su
movimiento, y se convierte en objeto de extracción de valor para otro.
En el marco moderno (OIT / Walk Free), esto incluye:
- Trabajo forzoso,
- Matrimonio forzado,
- Esclavitud por deuda y
servidumbre,
- Esclavitud por ascendencia.
Este
enfoque integra la esclavitud tradicional y la moderna (que no se limita a los
“mercados atlánticos”). Esta es la única forma de comparar las demandas de
justicia histórica con los hechos empíricos del presente.
2) El
ranking de “los imperios más esclavistas” del video y por qué molesta a la
narrativa woke
El video History’s
Biggest Slavers (Not Who You Think) y sus estimaciones (no consenso
académico, pero ilustrativas de escala comparativa) muestran que:
|
Imperio / civilización |
Estimación acumulada reconocida
(millones) |
|
Imperio Romano |
~160 |
|
Imperio Mogol |
~112 |
|
Califato Abasí |
~63 |
|
Imperio de Malí |
~57 |
|
Sultanato de Delhi |
~36 |
|
Dinastía Joseon / Bizantino |
~28 |
|
Tercer Reich |
~26 |
|
Antiguo Egipto |
~13 |
|
Dinastía Qing |
~12 |
|
Imp. Etíope / Califato Omeya |
~9–10 |
Este
ranking no incluye explícitamente al Imperio Británico no porque fuera
moralmente “mejor”, sino porque la metodología del video mide la acumulación
de prácticas esclavistas propias del sistema estatal continuado, más que la
participación en el comercio transnacional.
La
narrativa “woke” que reduce la esclavitud a un “pecado europeo” olvida que, por
ejemplo:
- Califatos y estados islámicos mantuvieron la esclavitud institucional por siglos, con millones de africanos y europeos capturados o vendidos, y persistieron hasta el siglo XX en algunas regiones. (Wikipedia)
- Imperios asiáticos (como el Mogol o el Qing)
esclavizaron poblaciones en masa como parte de su economía de guerra y
expandieron redes que, en algunos periodos, produjeron mercados que
rivalizaban en volumen con los mercados atlánticos. (El ranking citado
lo evidencia)
La
narrativa woke suele ignorar estos sistemas no europeos o tratar de
“suavizarlos” con argumentos de contexto, en lugar de abordar su escala e
impacto de manera objetiva.
3) ¿Por
qué no aparece el Imperio Británico en el top del video?
Este punto
es esencial para desmontar mitos de culpabilidad única:
(a)
Métrica diferente
El ranking del video cuenta con acumulación estructural de esclavitud interna, no solo con participación en el comercio transatlántico. La esclavitud tradicional en Europa occidental
fue intensa, pero de duración institucional más breve y mucho más comercial
(tráfico transatlántico) que estructural dentro de sus sociedades.
((b)
1640–1807: el mito británico frente a la realidad global
Entre 1640
y 1807, Gran Bretaña transportó aproximadamente 3,1 millones de africanos
esclavizados a América. Esa cifra se repite como mantra moral en la
narrativa woke, como si fuera el epicentro único del sistema esclavista
mundial. Pero basta comparar con lo que ocurría simultáneamente fuera
del Atlántico para ver la falacia.
En ese
mismo período:
- El Imperio Mogol, aún en
decadencia, mantenía sistemas de captura, esclavización doméstica y
trabajo forzoso que implicaron del orden de 10–15 millones de personas
esclavizadas solo entre los siglos XVII y comienzos del XIX, a través
de guerras internas, razzias y servidumbre hereditaria.
- El sistema esclavista del mundo
islámico (Califato otomano, redes abasíes tardías, sultanatos árabes y
persas) continuó operando los circuitos transaharianos e índicos,
con un flujo estimado para ese período de 7–10 millones de africanos y
caucásicos esclavizados, mayormente destinados a harenes, ejércitos,
servicio doméstico y agricultura.
- En África occidental,
reinos como Ashanti, Dahomey, Oyo y el Imperio de Malí tardío
esclavizaban para consumo interno y exportación un volumen estimado de 5–8
millones de personas entre 1640 y 1807, gran parte de ellas nunca tocó
un barco europeo: quedaron absorbidas por economías regionales
esclavistas.
- En Asia oriental, la dinastía
Qing y sistemas tributarios asociados mantuvieron regímenes de
servidumbre coercitiva que afectaron a millones de campesinos y
prisioneros de guerra; para el período en cuestión se estiman entre 3–5
millones en condiciones equiparables a esclavitud estricta.
Y si
miramos solo a Europa atlántica, el cuadro tampoco es británico:
|
Potencia europea (1640–1807) |
Esclavos transportados |
|
Portugal/Brasil |
~3,5 – 3,8 millones |
|
Gran Bretaña |
~3,1 millones |
|
Francia |
~1,6 millones |
|
España |
~1,3 – 1,5 millones |
|
Países Bajos |
~500.000 |
|
Dinamarca |
~28.000 |
Mientras
tanto, dentro de Europa oriental:
- Rusia y territorios de Prusia
mantuvieron a decenas de millones de siervos legalmente atados a la
tierra —condición abolida recién entre 1807 y 1861—, un régimen que en la
práctica funcionaba como esclavitud hereditaria.
(c)
Abolición temprana
4)
Esclavitud no terminó: datos actuales y continuidad estructural
La
esclavitud moderna, según estimaciones recientes (ILO + Walk Free), indica que ~50
millones de personas están en condiciones equiparables a la esclavitud en
2021:
- ~28 millones en trabajo forzoso,
- ~22 millones en matrimonio
forzado.
Además,
África y países musulmanes presentan prevalencias notables, con fenómenos como:
- Esclavitud contemporánea en
África
(trabajo forzoso, matrimonio forzado, esclavitud por ascendencia), con
millones de víctimas según Walk Free. (Wikipedia)
- Prácticas como wahaya en Níger/Nigeria, que empalman
matrimonio forzado y explotación sexual, pese a su ilegalidad formal. (Wikipedia)
Estos
ejemplos revelan que la esclavitud no fue un “evento europeo” ni un “pasado
sellado”; es una continuidad adaptativa a las formas socioeconómicas.
5)
África antes, durante y después de la participación europea
Antes de
Europa
África
tenía mercados y sistemas esclavistas propios, como los transahariano,
índico y árabe, desde siglos antes del periodo atlántico europeo. (Wikipedia)
En ese
sistema, diversos pueblos fueron esclavizados y comercializados hacia el norte
de África, Medio Oriente y Asia, con estimaciones de que millones de
individuos estaban en movimiento.
Durante
el comercio atlántico
La llegada
de europeos reorganizó y amplió los flujos, pero no inventó la esclavitud
africana. Más bien interactuó con sistemas ya existentes, como las
redes transaharianas o la esclavización interna.
Después
de la abolición europea
Incluso
tras las prohibiciones europeas, muchas redes esclavistas continuaron, transformándose
en servidumbre forzada, matrimonio no consentido, tráfico sexual y formas
modernas de esclavitud que subsisten como prácticas culturales o económicas.
6) ¿Qué dicen
el Corán y la jurisprudencia islámica?
- Quién podía ser esclavizado (cautivos de guerras; no
musulmanes en algunos textos),
- Condiciones y obligaciones del
dueño,
- Manumisión como acto religioso
recomendado.
Autores
como Ahmad Baba al-Timbuktú muestran que algunos juristas sostenían que la
esclavitud era legítima según la distinción entre creyentes y no creyentes. (Wikipedia)
Esto no era
una “justificación única del Corán” per se, pero sí una normalización
teológica vinculada a estructuras sociales: la esclavitud aparecía como un
elemento aceptado de la institución social, con normas más que con prohibiciones
absolutas. (OUP
Academic)
7) Epílogo
para almas sensibles (edición Siglo XXI)
Hoy el negocio ya
no se hace con grilletes ni con facturas de embarque. Se hace con WhatsApp,
chalecos falsos y un “hermano, en tres días estás en Texas”. La vieja trata del
siglo XVIII tenía barcos negreros; la nueva trata tiene coyotes, lanchas
inflables y ONG que llaman “crisis humanitaria” a lo que es, lisa y llanamente,
tráfico de personas a escala industrial.
Desde África,
Asia y Medio Oriente, y ahora también desde la América Latina
bolivariana —Cuba, Nicaragua, Venezuela— más el corredor eterno de México,
se exporta desesperación como antes se exportaban cuerpos. Cambió el branding,
no el modelo de negocio. Antes, el esclavo viajaba encadenado; hoy cruza el
Darién endeudado hasta la médula y con un QR de una promesa falsa en el
celular.
Y mientras la
narrativa woke sigue jugando al arqueólogo moral con los 3 millones de Gran
Bretaña del siglo XVIII, hoy circulan decenas de millones de migrantes
forzados, reclutados por mafias que ganan más que los viejos armadores de
Bristol o Nantes. Pero como no usan la bandera imperial, sino una gorra de
béisbol y el logo de la ONG, el pecado no entra en el PowerPoint.
La historia se
repite, primero como tragedia, luego como “proyecto de integración”. Antes los
vendían en mercados; hoy los entregan en las estaciones de autobús con una
deuda que dura más que la travesía atlántica. Y el progresismo, tan valiente
para juzgar a los muertos, tan tímido para nombrar a los vivos, sigue
explicando que esto no es esclavitud sino movilidad humana con perspectiva de
derechos.
Traducción al
castellano sin posgrado: cambiaron las cadenas por créditos, los capataces por
coyotes y los barcos por desiertos. El resto sigue igual.