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Saturday, July 15, 2023

Lecturas Recomendadas 88: Doce Noches; Argentina 2001

  

En Diciembre de 2001 Argentina experimento una triple crisis: una económica, al entrar en default de su deuda; una social, al confiscar y devaluar los ahorros de toda su población y producir despidos masivos y una política, al producir un golpe de estado palaciego que obligo a la renuncia del presidente constitucional Fernando De La Rua y su reemplazo por 5 presidentes sucesivos hasta el que orquesto el golpe, Eduardo Duhalde -quien "pesificaria" los depósitos en dólares de un plumazo, evaporando el 70% de los ahorros de la población atrapados en los bancos.

El libro del periodista Ceferino Reato, Doce Noches:2001 es un relato a la vez riguroso y humoroso de doce noches dignas del Berlanga de Todos a la Carcel, 

que es donde en un pais desarrollado habrían ido a parar todos los personajes del libro. En Argentina, en cambio no solo no se fue nadie sino que siguen en el gobierno y lo negocios 23 años después.

El libro merece esa doble lectura: la del riguroso documento histórico -que cuenta las versiones de todos los involucrados- y como un texto picaresco digno de los truhanes de Quevedo o los personajes de Berlanga, retratados en toda su ridiculez de truhanes sobrepasados por las consecuencias de años de corrupción desenfrenada.

Haremos algunas citas para explicar este prologo sumario:

Por ejemplo, la desesperación por eludir la ira de los políticos corruptos (una redundancia en la Argentina de 2001 y de 2023):

Era el país de los saqueos, los cacerolazos, los piquetes y los reclamos más diversos, unidos por un grito común: “¡Que se vayan todos!”. Los políticos tenían que esconderse para evitar la furia de la gente; un escenario solo para gente curtida, como el diputado peronista Oraldo Britos, que, antes de que lo escracharan en Casablanca, un café frente al Congreso, paralizó a la turba: “¡Ustedes se confunden; el hijo de puta que se dedica a la política es mi hermano gemelo!”

O el bloqueo de pánico en posición fetal de uno de los "presidentes interinos" después del golpe de palacio:

—Dice Néstor que, si querés renunciar, renuncies. —¡No ven que no me apoyan los gobernadores! ¡No ven que me están jugando en contra! Pero yo no voy a ser forro de nadie, que se consigan otro De la Rúa. Diálogo entre el presidente Adolfo Rodríguez Saá y el diputado Sergio Acevedo, delegado del gobernador Néstor Kirchner, el domingo 30 de diciembre de 2001 en Chapadmalal.

La versión de Duhalde es muy distinta: “Cuentan los que estaban con él en Chapadmalal que tuvo un ataque de pánico. En relación con el estado de ánimo de Rodríguez Saá, fue notorio que pasó de un estado de euforia muy grande en los días previos a un pozo depresivo en medio de la reunión de Chapadmalal”. “Hablé —añade— con Ruckauf; Daniel (Scioli), que era secretario de Turismo y Deportes; Cafiero, que era senador; Juanjo Álvarez… La historia que me relatan es la misma: estaba en posición fetal y el hermano lo acariciaba; tuvo un ataque de pánico. Y lo comprendo: la presidencia es un lugar muy complicado. Además, él se había pasado una semana sin dormir, y lo decía”.

O la huida tragicómica de la ira de los saqueados;

"Varios dirigentes que participaron del corto gobierno de Rodríguez Saá señalan a Álvarez como uno de los “conspiradores”, una especie de Caballo de Troya colocado allí por los bonaerenses Ruckauf y Duhalde para desestabilizar al caudillo puntano. El ex asistente de Álvarez niega que su ex jefe hubiera cumplido ese rol: “Creo que algunos necesitan inventar cualquier cosa —construir un relato, en términos del kirchnerismo— para justificar por qué tuvieron tanto miedo y salieron corriendo”.

—Antonio, guarda que lo van a pasar por encima —le advierte Frigeri. —Pero, ¿por qué se van de esta manera? ¿Qué les pasa a los compañeros? —pregunta Cafiero, confundido. Parado a un costado del sendero, Frigeri ve pasar más coches y también una combi blanca de presidencia con una pequeña muchedumbre de funcionarios despavoridos, en la que reconoce al secretario de Turismo y Deportes, Daniel Scioli, nombrado por el Adolfo para congraciarse con Menem.

—Se fueron todos y nos dejaron acá. Esto no puede estar sucediendo —dice Cafiero. —Antonio, estamos mal: usted, un senador y yo, un funcionario; dos corruptos. Nos van a pasar por las armas. Yo me voy a la arena y me entierro de pies a cabeza —bromea Frigeri.

—Yo no me voy a enterrar por culpa de un caudillo de provincia que no aguanta las presiones inherentes a la presidencia de la Nación —contesta Cafiero con fingida solemnidad. Indiferentes, varios empleados limpian el lugar.

Los políticos les explican que se han olvidado de ellos y les preguntan si conocen a alguien que pueda llevarlos al aeropuerto de Mar del Plata.

—¿Por qué no le dicen al parrillero? Él tiene una camioneta. Ojo que está por irse —les contesta un empleado.

Ansiosos, Frigeri, Cafiero y el resto del grupo salen del chalet y a un costado ven a un hombre que está por subirse a una vieja camioneta Ford, carrozada; allí había traído la carne y las achuras para el asado del mediodía. —Hola amigo, ¿usted está saliendo? Necesitamos que nos acerque a Mar del Plata. ¿Nos haría la gauchada? —implora Cafiero.

—Mire, voy acá cerca, pero puedo sacarlos de aquí y dejarlos en la ruta. —Está bien, amigo. En la ruta, hacemos dedo. —Pero si me ven los muchachos que están protestando, me rompen la camioneta. Tienen que ir atrás. —¿Atrás? —se sorprende Frigeri. —Sí, así no los ven.

El parrillero abre la caja de la camioneta y acomoda un viejo colchón para que los cinco extraños no ensucien sus prolijas vestimentas con los restos de comida y de carbón. —

¿Un colchón? ¡No me digan que, encima de todo esto, nos van a coger! —suelta Cafiero.

 Todavía ríen sentados en el colchón cuando la camioneta atraviesa la puerta principal del complejo turístico en medio de los gritos y del resonar de las cacerolas. Ya en la ruta 11, a una prudente distancia de los caceroleros, Frigeri, Cafiero y los funcionarios de Economía intentan que algún automovilista se apiade de ellos y los acerque al aeropuerto.

 —Esto les va costar dos mil pesos —tarifa el dueño de un vehículo. —Pero, ¿cómo nos va a cobrar? Estamos en una emergencia —protesta Cafiero.

—Entonces, ¡púdranse acá, manga de corruptos! —les grita y se aleja a toda velocidad.

 Al final, convencen a otro automovilista para que los lleve al aeropuerto, donde consiguen lugar en un avión que parte a Buenos Aires. Cafiero entra en la aeronave y saluda, sonriente, a la tripulación.

—Mejor no digan nada y busquen rápido dónde sentarse. Muchos pasajeros están enojados porque no querían viajar con ustedes —les aconseja una azafata. Cafiero encabeza el cortejo de políticos y funcionarios humillados que avanza hacia el fondo del avión en procura de asientos vacíos, la cabeza gacha, el paso rápido, recordando seguramente tiempos más gratos de una militancia peronista en la que lleva ya más de medio siglo."

No solo se quedaron todos en el poder -Menem y Cafiero murieron snador, los Kirchner se quedaron hasta el presente, como Scioli y todos los nombrados- sino que otro colapso similar esta de nuevo entre las posibilidades. 


Monday, July 10, 2023

El Populismo Psiquiatrico: De Chavez y Fidel a Trump, Cristina, Grabois y Milei

"Hay dos herramientas clásicas para explicar la vida de Javier Milei: la literatura fantástica y la psiquiatría. La segunda perjudicó mucho a la primera, que tuvo su apogeo y declinación en la primera parte del siglo XX; juntas se dan cita ahora en los primeros capítulos de “El loco” (Planeta), la asombrosa crónica periodística de Juan Luis González donde se cuentan algunas escenas que parecen surgidas de una película de John Carpenter." 

Un libertario en el supermercado del esperpento - Por Jorge Fernández Díaz

El reciente articulo del periodista y escritor Jorge Fernandez Diaz sobre el populista "de derecha" Javier Milei dice mucho mas que lo que escrito sobre una particularidad del populismo -de "derecha" o "izquierda", que además de ser categorías anacrónicas de la Revolucion Francesa de 1789 resultan distinciones ridículas ante la locura.

Se agrega ahora un libro sobre el fenomeno Milei titulado "El Loco" por su autor, el periodista Juan Luis González, quien comenzó pensando escribir un libro de política para terminar haciendo una crónica de situaciones casi surrealistas.

Podemos ver el despliegue histriónico, los delirios megalómanos y la incapacidad para autocontrolarse no solo en dirigentes como Hugo Chávez

   

 Donald Trump

   

 Cristina Kirchner

Juan Grabois

 

Sino en lo que es mucho mas peligroso: sus seguidores:

De los de Trump

 

A los de Cristina Kirchner

 

 Veamos que dice la ciencia social sobre ellos:

La relación entre líderes populistas, narcisismo y megalomanía ha sido objeto de análisis en diversas disciplinas, desde la psicología hasta las ciencias políticas. Aunque es importante recordar que no todos los líderes populistas presentan rasgos de narcisismo o megalomanía, algunas teorías sugieren que ciertos patrones de comportamiento pueden estar presentes en algunos líderes populistas.

  • ·         Teoría del narcisismo colectivo: Esta teoría sugiere que los líderes populistas pueden atraer a seguidores con inclinaciones narcisistas al ofrecer una visión grandiosa de su grupo. En un estudio de 2013, Cichocka et al. encontraron una correlación entre el narcisismo colectivo y el apoyo a líderes populistas. Los líderes narcisistas tienden a presentarse a sí mismos como la única solución a los problemas de un grupo y suelen utilizar un lenguaje de 'nosotros contra ellos' que puede atraer a seguidores con inclinaciones similares (Cichocka, A., Marchlewska, M., & Golec de Zavala, A. (2016). "Does self-love or self-hate predict conspiracy beliefs? Narcissism, self-esteem, and the endorsement of conspiracy theories").
  •  ·         Teoría del liderazgo carismático: Max Weber, uno de los padres de la sociología, argumentó que los líderes carismáticos, que pueden mostrar rasgos de narcisismo o megalomanía, atraen a seguidores debido a su autoridad percibida y su habilidad para proyectar una visión grandiosa del futuro (Weber, M. (1922). "Economía y Sociedad"). Los líderes populistas, en algunos casos, pueden utilizar esta forma de carisma para atraer y mantener a los seguidores, especialmente en tiempos de crisis. 
  • ·         Teoría del narcisismo maladaptativo: Algunos teóricos sostienen que los líderes populistas pueden presentar una forma maladaptativa de narcisismo, que incluye un sentido inflado de auto-importancia, una necesidad constante de admiración y una falta de empatía. La investigación en psicología ha encontrado una correlación entre el narcisismo y comportamientos agresivos o manipuladores, que pueden ser características de algunos líderes populistas (Bushman, B.J., & Baumeister, R.F. (1998). "Threatened egotism, narcissism, self-esteem, and direct and displaced aggression: does self-love or self-hate lead to violence?").
Resulta evidente que en los casos del siglo 21 que comentamos, las tres teorias se confirman y combinan.

Veamos algunos ejemplos a "izquierda' ya "derecha" de la calesita psiquiatrica en la que se suben los seguidores de estos personajes:

  • ·         Hugo Chávez: Como líder de Venezuela, Hugo Chávez era conocido por su estilo populista y carismático. Su fuerte presencia mediática y su insistencia en ser la voz principal del pueblo venezolano podrían interpretarse como rasgos narcisistas. Además, Chávez tenía tendencia a hacer declaraciones grandiosas y visiones futuristas para Venezuela, una característica que algunos pueden interpretar como megalomanía. Por ejemplo, su proyecto del "Socialismo del Siglo XXI" es una visión amplia y ambiciosa para la sociedad venezolana (Cannon, B. (2009). "Hugo Chávez and the Bolivarian revolution: populism and democracy in a globalised age").
  • ·         Cristina Kirchner: Como presidenta de Argentina, Kirchner también mostró algunos rasgos que podrían interpretarse como narcisistas. A menudo se presentaba como la defensora de los pobres y los desposeídos, y su estilo de liderazgo era fuertemente personalista. Además, se le criticó por su tendencia a rechazar la crítica y a culpar a otros por los problemas de Argentina, que algunos pueden ver como una falta de autoconciencia, un rasgo común en personas con narcisismo (Levitsky, S., & Murillo, M. V. (2009). "Variation in institutional strength: Argentina under Néstor and Cristina Kirchner").
  • ·         César Milei: César Milei es un economista y político argentino conocido por su fuerte defensa del liberalismo y su estilo provocador. Su retórica a menudo sugiere que él es el único capaz de llevar adelante una verdadera reforma económica liberal en Argentina, lo cual podría interpretarse como un indicio de un complejo mesiánico. En cuanto al narcisismo, Milei ha demostrado tener una fuerte autoestima y una gran confianza en sus propias habilidades, que, si se llevan al extremo, podrían interpretarse como rasgos narcisistas. Sin embargo, estas interpretaciones son solo hipótesis basadas en su comportamiento público.(González, J. (2023) El Loco: La vida desconocida de Javier Milei y su irrupción en la política argentina)
  • ·         Donald Trump: Durante su presidencia, Donald Trump mostró ciertos comportamientos que han sido interpretados por algunos como indicativos de narcisismo. Por ejemplo, a menudo se mostró autoelogioso, buscaba constante admiración y tenía una tendencia a minimizar o desacreditar las críticas. En términos de un complejo mesiánico, Trump a menudo sugirió que era el único capaz de "hacer que Estados Unidos sea grande de nuevo", lo cual podría interpretarse como una visión mesiánica de su propio papel (Rosenthal, S. A., & Pittinsky, T. L. (2006). "Narcissistic leadership").
El problema esta en los seguidores y las condiciones en las que los siguen, desde la crisis de 1930 (con el nazismo y el bolchevismo) a la de 2001 y la de la posr pandemia.
Dice un viejo chiste psicoanalítico que "el psicótico construye castillos en el aire; el neurótico vive dentro de esos castillos y el psicópata cobra el alquiler".
El populismo psiquiátrico cumple las tres condiciones. 

Para quienes tengan dudas los invitamos a visitar la Trump Store y ver las disputas por la marca "La Libertad Avanza" y los otros símbolos de seguidores de Milei que vienen de otras fuentes.

Tuesday, July 4, 2023

Lecturas recomendadas 87: Conurbano Salvaje, por Carlos Roberts y Daniel Bilotta

  

Un complemento valioso de la lectura de El Nudo, de Carlos Pagni -que ya comentáramos- es Conurbano Salvaje, recién publicado por los periodistas Carlos Roberts y Daniel Bilotta.

Este libro presenta con cifras pero sobre todo con testimonios e investigacion periodística la realidad conceptual que explica Pagni sobre el Gran Buenos Aires, el mega suburbio que rodea a la ciudad de Buenos Aires (3 millones de habitantes) con 10 millones de personas concentradas en 13.000 km cuadrados (5% de la superficie de la provincia de Buenos Aires) con 40% de los votantes, 150 villas miserias y un problema irresuelto y creciente de pobreza sistémica y degradación social.

Citamos aquí una breve introducción de los autores para dar una idea del contenido del libro que recomendamos:

Aquella tierra prometida, por Carlos M. Reymundo Roberts 

El conurbano bonaerense es un territorio irredento. Enorme, superpoblado, pobre, desigual, feroz… y, además, irredento: lleva más de cuarenta años de declinación, de sistemáticas penurias, sin que nadie atisbe a rescatarlo. Podría decirse que todo allí lleva el signo de la desmesura.

Cuando su proceso de industrialización atrajo a gente de todo el país y del exterior, a comienzos del siglo pasado, surgieron decenas de barrios en torno de las grandes fábricas. Lo que hoy es sinónimo de marginalidad, inseguridad y decadencia en aquel tiempo era, para muchos, la tierra prometida, un imán irresistible gracias a la oferta laboral, la vastedad del espacio y, claro, la cercanía con la gran urbe, la Capital Federal.

Así, fue desparramándose como “una mancha de tinta en un papel”, según la caracterización del sacerdote jesuita Rodrigo Zarazaga, doctor en Ciencia Política y uno de los mayores estudiosos del conurbano (compilador, junto a Lucas Ronconi, del libro Conurbano infinito; 2016, Siglo Veintiuno Editores).

Se trató de una expansión caótica, sin previsión ni límites; una ingeniería social al revés: no eran planes, diseños o estrategias los que impulsaban el fenómeno, sino desplazamientos incontrolados de masas.

Mientras esas fábricas producían a tambor batiente y requerían mano de obra, y el Estado se hacía presente con escuelas, hospitales y policías, el shock poblacional no tenía todavía niveles de estrés; sí aparecían síntomas de que se estaba gestando una región de características muy particulares, por la diversidad de origen de sus habitantes —llegados de geografías y culturas diferentes—, por los niveles de densidad demográfica que se iban alcanzando y por las bases económicas poco sustentables de ese dislocado crecimiento.

Como es sabido, el escenario viró hacia el drama con el virulento proceso de desindustrialización de los años ochenta: decenas de plantas cerraron sus puertas.

Al volar por los aires la matriz productiva que había gestado los nuevos conglomerados, sin otro modelo que la reemplazara, millones de personas se vieron, casi de un día para otro, virtualmente abandonadas.

La tierra prometida devino en infierno: faltaba empleo, se degradó la calidad de vida, afloró la informalidad y el delito, llegó el narcotráfico (con la complicidad activa de la policía); se multiplicaron exponencialmente las villas, asentamientos y rancheríos —solo en La Matanza hay hoy más de ciento cincuenta—, a los que siguieron viniendo oleadas de inmigrantes del interior y también de países vecinos cuya situación era incluso peor que la de la Argentina.

La crisis arrastró al sistema educativo y al de la salud pública, que se vieron desbordados, y la planificación urbana, la organización del territorio.

En buena parte, hija de esa catástrofe económica y social es también la degradación de la política en el Gran Buenos Aires, un proceso que tan bien nos describe, en las estremecedoras historias que relata en este libro, Daniel Bilotta. Clientelismo, barones, punteros, compra de votos, trampas electorales, contubernios, mafias…

La política allí suele discurrir por caminos sinuosos, oscuros, inconfesables. Cualquiera que se acerque al conurbano verá que su otro sello indeleble es la desigualdad: barrios miserables conviven —en ocasiones, pared de por medio— con exclusivos countries; de un lado, apretujados ranchos o casillas a merced del clima, de desahuciados y de narcos; del otro, enormes chalets con parques, pileta, laguna, instalaciones deportivas y seguridad privada.

El contraste es tan brutal que estremece; al mismo tiempo, no es menos llamativa la pacífica vecindad entre realidades diametralmente opuestas.

Al comparar otros parámetros aparecen diferencias que resultan no tan estridentes, pero igualmente oprobiosas: vivir sobre una calle asfaltada o sobre una de tierra (o sendero); tener agua corriente, cloacas y luz eléctrica, o no tener nada de eso; que por el barrio pasen colectivos o estar obligado a caminar treinta cuadras; que el terreno sea propio, de titularidad precaria o producto de una ocupación; que la casa sea de material o de lo que se fue encontrando por allí; con techo y piso, o como Dios la trajo al mundo; con baño o con pozo; que haya una escuela cerca o que esté tan lejos que es imposible llevar a los chicos; tener trabajo o no tenerlo; empleo formal o en negro; estar a tiro de alguna ONG u organización social, o en el más absoluto desamparo.

La desigualdad más irritante: algunos intendentes no viven en sus distritos, sino en pisos de Puerto Madero que valen millones de dólares. “Nos mudamos acá por la inseguridad”, justificó hace unos años el hombre fuerte de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde.

Tan irredento es el conurbano que hasta carece de cifras confiables. De muchos partidos no pueden conocerse, porque no los hay, se ocultan o son distorsionados, los datos más elementales sobre, por ejemplo, extensión de las redes de servicios públicos, porcentaje de calles asfaltadas, cantidad y distribución de cámaras de seguridad, finanzas de los municipios, número real de empleados de los municipios, índices de criminalidad… incluso sobre la cantidad de pobladores surgen dudas o razonables sospechas.

Alguna vez pedí al gobierno de María Eugenia Vidal datos como esos para una nota que estaba haciendo, y prometieron buscármelos. Dos semanas después, al insistirles, me contestaron: “Imposible, no encontramos nada. Cuando llegamos, esto era tierra arrasada. Por ejemplo, recién ahora hicimos un censo para saber cuántas escuelas y cuántos alumnos hay en la provincia. ¡Ni eso se sabía!”.

El número de villas y asentamientos precarios del GBA, cerca de mil hace seis años, no se conoció gracias a un relevamiento del Estado, sino a una investigación de la ONG Techo, dedicada a combatir la pobreza.

Mi trabajo en La Nación me llevó a recorrer extensamente el conurbano. Siempre conmueven sus tragedias, que saltan a la vista, pero también resulta ejemplar el heroísmo silencioso de su gente. Decir que es un monstruo de mil cabezas no le hace justicia: la realidad es más vasta, más compleja, no asimilable si no se repara en sus señas particulares y en los calvarios que atraviesa desde hace tanto tiempo.

Lo que más me llamó la atención en esas andanzas fue descubrir historias increíbles, fenómenos sorprendentes, cosas que, puede decirse, probablemente solo ocurren allí.

·         Una escuela en General Pacheco invadida durante años por sus vecinos para jugar al fútbol, usar sus duchas, hacer asados, refrescarse en el tanque de agua y poner a pastar caballos.

·         En Laferrere, los 0,50, sistema informal de traslado de pasajeros en autos viejos y destartalados, no autorizados para circular, que es el rey del transporte en el distrito, defendido incluso por las autoridades municipales. En Ciudad Celina (antes, Villa Celina), el mayor enclave boliviano del país, donde en la calle se habla aymara y quechua, se venden hojas de coca y los locales facturan más que en el Once y en la avenida Santa Fe.

·         En Solano, límite entre Quilmes y Almirante Brown, “La feria del robado”, treinta cuadras recorridas por multitudes para comprar, a muy buenos precios, todo lo que produce el mundo del delito y de la falsificación, desde ropa, alimentos y herramientas hasta celulares, motos y autos. En la confluencia de tres de las villas más siniestras de La Matanza, el mayor programa social y asistencial del país, romovido por un cura villero que jugó al fútbol en River y en San Lorenzo, es amigo del Papa y tiene pinta de galán de cine. En el submundo del narcotráfico, las peripecias de un intendente peronista que quiso hacerle frente y la policía le hizo saber que más le valía ocuparse de sus cosas.

Un territorio en disputa, por Daniel Bilotta 

Por un rasgo cultural inherente a la fundación de Buenos Aires, los barrios que aparecen aquí se asentaron en las zonas cercanas a fuentes naturales de agua. Aunque, en este caso, ahora estén contaminadas. Pero también es uno de los pocos ríos donde se asume, por costumbre, que nadie es sancionado por volcar desechos. Por lo general, los terrenos que se ocuparon fueron los más cercanos a las orillas porque son los que quedaron alisados por los cíclicos desbordes.

La práctica iniciada a fines del siglo XIX por quienes trabajaban en los mataderos de esa región fue recuperada a mediados del XX por aquellos que necesitaban tener un techo propio y no podían comprarlo ni tampoco costear un alquiler. Sobre esas tierras de casi nulo valor inmobiliario en aquel momento se fueron constituyendo las denominadas “villas”, donde, por supuesto, escasea el agua potable y no hay cloacas.

Esa lógica aluvional fue perfeccionada después por quienes percibieron la oportunidad de montar un emprendimiento comercial sobre la urgencia de millares de desposeídos. Se encargaron de organizar las ocupaciones e, incluso, vendieron tierras fiscales o de terceros sin ningún tipo de autorización legal para hacerlo.

El crecimiento poblacional y económico combinado con el destino de megalópolis que parece aguardar a Lomas de Zamora le hizo cobrar a esas tierras otro valor comercial y político.

Allí habita casi el 40% de los electores de ese partido, que tiene casi 800.000 habitantes, según el último censo. Ese fenómeno es común a toda la periferia del Gran Buenos Aires y en él reside la importancia que cobra ese conglomerado en cada comicio.

En el conurbano viven dos tercios del total de los que votan en la provincia de Buenos Aires, que, a la vez, contiene a casi el 40% del total de electores de todo el país. Desde otra perspectiva, esos casi diez millones de personas ocupan y viven en una extensión de casi 13.000 kilómetros cuadrados.

Es menos del 5% de la superficie total de la provincia de Buenos Aires: 307.571 kilómetros cuadrados.

Quienes viven a las orillas del río suelen trabajar en áreas de servicios de la ciudad de Buenos Aires, de la que están muy cerca en un sentido estricto. Tanto que muchos de ellos ni siquiera conocen el microcentro del distrito en el que viven. Tampoco su palacio municipal. Su vínculo con esa jurisdicción es casi inexistente. Pero cobra vida a raíz de la disputa entablada con sus autoridades por la legitimidad de sus derechos sobre esas tierras.

El municipio se empeña en demostrar que su presencia es irregular, y quienes están allí, en justificar lo contrario. La idea del consenso ligada al espíritu del Estado dentro del sistema democrático pasa a convertirse en una utopía en esta situación.

Esas tensiones permiten descubrir gestos maravillosos, y otros, no tanto. Ese es el atractivo que despertaron. Y la razón para contarlas.

·         Algunas siguen apareciendo mientras estamos terminando este libro. Vale la pena referirse someramente a una: La chanchería. Un predio abandonado que recibió ese nombre porque mientras estuvo activo se dedicó a la cría de ganado porcino. Una vez que quedó vacío fue ocupado. Se ubica próximo al complejo deportivo que el Club Atlético Los Andes tiene en Villa Albertina. Uno de los parajes descriptos para llegar al barrio Nueva Esperanza (capítulo 4). Como todos en esa zona, sus habitantes están expuestos a la inseguridad y al robo de sus pocas pertenencias.

·         A esa modalidad se sumó ahora la sustracción de menores, aprovechando los momentos en que se ausentan sus padres. No piden rescate por ellos. Simplemente desaparecen. Algunos le atribuyen este fenómeno reciente a la inserción del narco en la periferia y a las nuevas formas del delito que ha incorporado.

Concluimos el comentario citando el elocuente y vehemente Prologo de Jorge Fernandez Diaz:

Prólogo, por Jorge Fernández Díaz

Bilotta, un baqueano natural de este verdadero “continente perdido”, y Reymundo Roberts, un cronista minucioso y asombrado, se unen para trazar la topografía de un fenómeno que causa espanto y preocupación, y de a ratos, una comicidad involuntaria. Retratan una tierra hostil formada por diversas comunidades con culturas a veces antagónicas, que es el reino de la desigualdad, y donde campean la improvisación constante, la tendencia al caciquismo y la desmesura, y donde las leyes fácticas se imponen a las formales. Los hallazgos de estos rastreadores provocan sorpresa porque los medios de comunicación nacionales han dado históricamente la espalda a ese otro país, lo cubren desde lejos y no suelen llevar un registro diario de sus anomalías. Sin el foco constante y la denuncia mediática, se han ido naturalizando allí prácticas incompatibles con un estado de derecho.

Estamos hablando de un universo de aproximadamente diez millones de personas, y de una región que resulta crucial en cualquier elección; también, el bastión simbólico y operativo del justicialismo. En algunos de los confines del conurbano, el clientelismo y el adoctrinamiento han sido tan sistemáticos que resulta “inconcebible no ser peronista”, como demuestran los autores. Fase superior del populismo feudal: reducir el electorado a servidumbre, convertir a la víctima en dependiente de su propio verdugo. Que con sus desastrosas políticas económicas y sociales la condenó a la miseria, pero que a la vez se mantuvo cerca para “salvarla” eventualmente de la inanición final con limosnas y recoger de ese modo su respaldo el día D en las urnas.

Si algo queda claro es que la cacareada “industrialización kirchnerista” de los últimos veinte años es una mentira patética, y que toda esta metodología regresista y trucha nada tiene que ver con la palabra “progresismo”; más bien se parece sospechosamente al viejo y rancio conservadurismo bonaerense, tan reconocido por sus metodologías mafiosas.



Thursday, June 29, 2023

Lecturas Recomendadas 86: Argentina 1975-1984: La verdadera historia en los libros de Juan Bautista Yofre

  

La verdadera historia del periodo 1973-1983 ha sido totalmente tergiversada desde 2003 sirviendo al "relato" político de los 20 años casi ininterrumpidos del matrimonio Kirchner en el poder. 

El llamado "relato" -divulgado durante dos décadas como "la historia oficial" (valga la alusión al film sobre los ocultamientos militares) es como en Argentina se conoce la propaganda oficial difundida por escuelas, medios oficiales (como el Canal Encuentro y la Television Publica), el uso de la ESMA como "Museo de la Memoria" sin referencia a las masacres de los grupos terroristas durante los gobiernos democraticos de Juan e Isabel Peron (1974-1976, que en 1975 ordenaron a las Fuerzas Armadas "aniquilar el accionar de la subversion") y el de Raul Alfonsin (que en 1989 sufrio un sangriento copamiento terrorista del Cuartel de La Tablada).

Para quienes quieran conocer la verdadera historia, con sus grises (casi toda) y sus complicidades (casi todos) recomendamos leer los libros del periodista y testigo Juan Bautista Yofre, de los que hare aquí una breve reseña.

Breve vita de Juan Bautista Yofre

Juan Bautista Yofre es un periodista, escritor e historiador argentino, conocido por su trabajo en el periodismo y por ser autor de varios libros que tratan sobre la política y la historia de Argentina, particularmente durante los años de la dictadura militar y la transición a la democracia.

Nació el 19 de enero de 1946 en la provincia de San Juan, Argentina. Durante la presidencia de Carlos Menem, fue Secretario de Inteligencia de la Nación, y también se desempeñó como director de Radio Nacional y de la agencia estatal de noticias Télam.

Juan Bautista Yofre ha tenido una carrera en la que ha estado involucrado en diversos roles dentro del periodismo, la diplomacia, y los servicios de inteligencia en Argentina. Aquí se detallan algunos aspectos de su vínculo y experiencia con estos sectores:

Servicios de Inteligencia:

Yofre fue designado como Secretario de Inteligencia del Estado (SIDE) en Argentina durante la presidencia de Carlos Menem , ocupando el cargo desde 1989 hasta 1990. Durante su tiempo en SIDE, Yofre estuvo involucrado en la reorganización del servicio de inteligencia y fue responsable de la administración y coordinación de las actividades de inteligencia en Argentina.

Diplomacia:

Después de servir como Secretario de Inteligencia, Yofre también desempeñó roles diplomáticos. Fue embajador de Argentina en Panamá y en Portugal.

Vínculo con Peronistas de los años 1970s:

Como periodista y escritor, Yofre ha investigado y escrito extensamente sobre la política argentina en los años 1970, incluido el movimiento peronista. Aunque no parece haber estado directamente involucrado en la política peronista de los años 1970, ha entrevistado y estudiado a muchas figuras clave del peronismo de esa época para sus libros.

Vínculo con los Militares:

Yofre no ha sido miembro de las fuerzas armadas, pero a través de su trabajo en los servicios de inteligencia y como historiador y periodista, ha tenido acceso a información y fuentes relacionadas con el papel de los militares en la política argentina. En sus libros, ha examinado críticamente el papel de los militares en diferentes momentos de la historia argentina, incluida la dictadura militar y la Guerra de las Malvinas.

LIBROS RECOMENDADOS

Tesis: Yofre argumenta que la violencia política y la represión en Argentina durante la década de 1970 no fue solo responsabilidad de las fuerzas militares, sino que hubo una responsabilidad compartida entre varios sectores de la sociedad.

Argumentos: Usa documentos, testimonios y análisis para mostrar cómo distintos grupos, incluidos los grupos guerrilleros, el gobierno, y otros actores políticos, participaron en actos de violencia y contribuyeron al clima de inestabilidad.

Tesis: En este libro, Yofre sostiene que hubo una falta de responsabilidad y reconocimiento sobre los eventos que llevaron al fin de la dictadura militar y el papel que desempeñaron diferentes figuras políticas y militares.

Argumentos: A través de entrevistas, archivos y análisis, presenta un recuento detallado de los eventos, mostrando cómo las luchas internas y las acciones de ciertos individuos fueron cruciales en la caída de la dictadura.

 

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En "La Trampa", Yofre sostiene que la dictadura militar argentina liderada por Leopoldo Galtieri fue, en parte, empujada hacia la Guerra de las Malvinas por una combinación de factores internos y externos. Algunos de los argumentos y tesis que Yofre presenta en relación con los militares y la Guerra de las Malvinas en este libro son: 

·         Desviación de Atención: Yofre argumenta que uno de los motivos para la invasión de las Malvinas por parte de la junta militar fue desviar la atención de la crisis económica y política interna que enfrentaba Argentina en ese momento. 

·         Subestimación de la Respuesta Británica: Según Yofre, la junta militar subestimó la voluntad y capacidad del Reino Unido para responder militarmente a la invasión de las Malvinas. Sostiene que los militares argentinos creían que podrían lograr una victoria rápida y que el Reino Unido no estaría dispuesto o no sería capaz de recapturar las islas. 

·         Falta de Preparación y Planificación: Yofre critica la falta de preparación y planificación por parte de las Fuerzas Armadas argentinas para la guerra. Argumenta que esto fue un factor clave en la derrota de Argentina en el conflicto. 

·         Consecuencias Políticas: Además, Yofre examina las consecuencias políticas de la guerra para la junta militar. Sostiene que la derrota en la Guerra de las Malvinas fue un factor clave en el colapso de la dictadura militar y el posterior retorno a la democracia en Argentina.

 

Tesis: En "Volver a Matar", Yofre plantea que el retorno de Perón a la presidencia en 1973 fue un punto de inflexión que agravó la violencia política en Argentina, y pone énfasis en el papel de la guerrilla y las fuerzas de seguridad en esta violencia.

Argumentos: Usa fuentes primarias, entrevistas y análisis para mostrar cómo los enfrentamientos entre guerrillas de izquierda y fuerzas de seguridad, así como las decisiones políticas de la época, crearon un ciclo de violencia que culminó en el golpe de estado de 1976.

 

 

En su libro "1976: La historia confidencial del golpe que derrocó a Isabel Perón", Juan Bautista Yofre analiza el contexto político que condujo al golpe de estado en Argentina y el papel que diferentes figuras políticas, incluidas Juan Perón, Isabel Perón, e Italo Luder, desempeñaron en los eventos que llevaron a la dictadura y a las violaciones de derechos humanos que ocurrieron durante ese período. 

Juan Perón: 

Yofre argumenta que Juan Perón, durante su tercer mandato como presidente de Argentina, ayudó a crear un clima de polarización política y violencia. Yofre sugiere que Perón alentó inicialmente a ciertos sectores radicales, pero luego adoptó una postura más dura hacia ellos. Aunque Juan Perón falleció en 1974, antes de la implementación de la represión a gran escala, Yofre implica que su liderazgo contribuyó a crear las condiciones para la violencia política. 

Isabel Perón:

Isabel Perón, quien sucedió a su esposo como presidenta, es presentada por Yofre como una figura débil y fácilmente manipulable. Yofre destaca el papel de Isabel Perón en la firma de decretos que permitieron a las Fuerzas Armadas tomar medidas contra la "subversión", lo que sentó las bases legales para la represión. Yofre sugiere que, aunque no fue la arquitecta de la represión, su gobierno fue instrumental en establecer el marco legal que luego fue utilizado por la dictadura para justificar la violencia. 

Italo Luder: 

Italo Luder, quien fue presidente provisional del Senado y asumió brevemente como presidente interino durante una ausencia de Isabel Perón, también es mencionado por Yofre. Luder es conocido por firmar el decreto que amplió el poder de las Fuerzas Armadas en la lucha contra la subversión. Yofre argumenta que este decreto fue un paso clave en la escalada de la represión estatal y en el otorgamiento de poderes adicionales a los militares.

Yofre destaca cómo las decisiones tomadas durante los gobiernos de Juan e Isabel Perón, así como las acciones de Italo Luder, contribuyeron al clima de violencia y represión en Argentina. Además, sugiere que estos líderes, a través de sus acciones y decisiones, ayudaron a establecer la justificación legal para las acciones represivas de las Fuerzas Armadas que caracterizaron la dictadura que comenzó en 1976.

La lectura de estos libros -que los cada vez menos argentinos de mas de 65 años (segun el censo de 2010, solo el 14,5%) recuerdan claramente- puede ser de vital importancia para quienes quieran saber la verdad y/o no la hayan vivido.

Sunday, June 11, 2023

Argentina 2023: La crisis de “modelos”: vísperas de otro naufragio y oportunidades de resurrección

Como ocurre desde 1930, cuando los coletazos de la Depresión global llegaron a las pampas. Argentina vuelve a caer en un nuevo escalón descendente 20 años después de la anterior caída (2002). Como mi homónimo escritor y cronista policial, voy a comenzar con una revisión forense de los antecedentes de este nuevo suicidio, como si fuese el inspector Morse de la serie policial británica Endeavour:


Y es que es falso eso de que los países nunca mueren: la verdad es que se suicidan o los matan (o una combinación populista de los dos en la que votan por la peor alternativa) periódicamente cada 10 o 20 años (si son subdesarrollados) o cada 100 (si pensamos en las elecciones de Hitler, Mussolini, Pablo Iglesias, Vladimir Putin o Donald Trump).

A falta de un forense, recurrimos a la historiadora Camila Perochena (leer articulo anterior de mi colega Aron) al politólogo Andrés Malamud para ver la “formula” y el patrón del crimen / drama que se repite en Argentina desde hace casi 100 años y particularmente desde 1973 7 1984 (los dos “retornos” de la “democracia” – que los argentinos confunden frecuentemente con el voto en lugar de las otras instituciones de la regla de ley que distingue las repúblicas estables de sus versiones populistas e inevitablemente bananeras)


Que diría nuestro forense que se repite?. Veamos:

  • 1. Mayorías “frentistas” que acumulan “bolsas de gatos” que ganan elecciones para luego combatirse y dividirse entre la parálisis legislativa, el bloqueo de los cambios indispensables (corte del gasto político al que se disfraza de “estado” y “gasto social”, seguridad en las calles, cárcel para los que delinquen, moneda estable, libre comercio, baja y eliminación de impuestos a la producción y la inversión) y terminar en anarquía, devaluación y huida en helicóptero o elecciones adelantadas.
  • 2. “Casta” política de familias y “amigopolios” que reparte los cargos en “listas sábana” formuladas “a dedo” o hasta eligiendo presidente por Tweet.
  • 3.  Círculos rojos de poder que protege amigopolios y cierra la economia
  • 4. Clientelismo y subsidios a la pobreza, delincuencia (como cortar calles y caminos diariamente) y consumo de recursos públicos que los deterioran hasta hacer necesario el endeudamiento interno o externo
  • 5. Emision de moneda y deuda sin respaldo -recordemos que un billete es un pagare o cheque firmado por el Banco Central-

  • Nuestro forense no ve mucha diferencia entre lo que han hecho los gobiernos desde 1945 con las breves reformas de Frondizi y Menem.

Argentina es un Titanic con 44 millones de pasajeros que hace agua y va hacia un enorme iceberg, como en 1954, 1964, 1974, 1989 y 2001.

Tras el naufragio habrá cirugía mayor y sangrienta vía mega devaluación o mega recesión-o ambas- hasta que el petróleo, litio y campo puedan volver a generar ingresos suficientes para salir a flote.

Pero -además de los ahogados y emigrantes- si se reflota un Titanic con la misma hoja de ruta y los hijos y entenados de la misma tripulación- será un milagro que no se repita la historia, como si se devolviera la navaja y liberara al asesino.

Malamud avisa el iceberg: 1. Fragmentación -que debilita al gobierno que hereda la crisis-; 2, Anarquía -que favorece al candidato mas extremo y 3. Amateurismo -que pone en el poder al menos preparado-.

Así ocurre en Perú, ocurrió en Brasil -que ahora vuelve a un Lula envejecido y debilitado como el Perón de 1974- y esta ocurriendo en Argentina.

El valor del dólar paralelo tras las PASO dará la ultima señal.

Veremos si es la alarma de un despertador o el chupinazo de una corrida de Pamplona.

Thursday, May 18, 2023

Lecturas recomendadas 85: Cristina y la Historia de Camila Perochena

Un nuevo y brillante libro de la doctora en Historia (UBA) Camila Perochena se agrega a nuestra lista y biblioteca de Lecturas Recomendadas.

Citamos algunos de sus puntos centrales:

“Gobernar es historiar”, decía Juan Bautista Alberdi respecto a la presidencia de Bartolomé Mitre. La frase no podía ser más eficaz a la hora de ilustrar la gran empresa historiográfica que encaró el primer presidente de la República Argentina unificada y constructor del relato histórico de la nación que se estaba modelando en la segunda mitad del siglo XIX.

CFK siguió al pie de la letra la consigna enunciada por Alberdi. A pesar de su declarada y póstuma rivalidad con la política y la narrativa desplegada por Mitre, la historia le permitió consolidar una identidad política kirchnerista, legitimar los cursos de acción desplegados durante su gobierno e intervenir en el lugar que ocuparía en la memoria de los argentinos.

Así lo expresó pocos días después de asumir como presidenta, en diciembre de 2007, al proponer “la reconstrucción de una nueva historia”. Este oxímoron –reconstruir algo nuevo– describe con nitidez la interpretación del pasado desplegada durante esos años como instrumento fundamental de la “batalla cultural”.

El argumento que recorre este libro es la confluencia de un uso político del pasado polarizador y una concepción de la política y su práctica basada en la radicalización del conflicto. Antagonizar en el presente y sobre el pasado convierte a la historia en un campo de batalla. La fórmula habilita a trazar las fronteras entre un “ellos” y un “nosotros”, entre el “pueblo” y sus enemigos, entre el naciente kirchnerismo y el resto del espectro político, en un arco temporal que remonta las disputas a pretéritos remotos y cercanos.

Una filosofía de la historia para moldear la política. Un repertorio hegeliano para que el pasado explique el presente y se proyecte en un porvenir conocido de antemano. Un porvenir que, según enunciaba la entonces presidenta, implicaba comprometerse en “una misma pelea que es la de revertir 200 años de frustraciones, de desencuentros, de fracasos”.

Si bien en la operación de memoria como en la historiográfica se producen representaciones sobre el pasado, sus lógicas y objetivos son diferentes. Mientras la primera busca consolidar una identidad o legitimar un estado de cosas, la segunda se basa en una crítica fundamentada en reglas y criterios metodológicos.

“Todos los seres humanos, todas las colectividades y todas las instituciones necesitan un pasado, pero solo de vez en cuando este pasado es el que la investigación histórica deja al descubierto”, afirmaba el historiador inglés Eric Hobsbawm (4).

La idea de memoria está cargada de presente, dado que el pasado es visto como un territorio en el que se busca extraer lecciones o dotar de sentido a experiencias contemporáneas. Es una operación que se interesa “menos por el pasado tal como ha acontecido que por su reutilización, sus malos usos y su impronta sobre los sucesivos presentes”, afirmaba Pierre Nora en su clásico libro Lugares de memoria (5). La historia como disciplina, en cambio, se preocupa por evitar el anacronismo y por establecer un distanciamiento crítico para contextualizar los hechos y desentrañar su complejidad (6).

La interpelación a la historia que realiza CFK está más cerca de la emoción y de la identidad que de la operación crítica de un historiador. Se ubica, pues, en el registro del uso productivo de la memoria en el campo político, y es en ese registro en el que se recorta esta investigación.

De la totalidad de discursos pronunciados por la entonces presidenta, se seleccionaron aquellos consagrados a valorizar –positiva o negativamente– determinados momentos del pasado para modelar la memoria pública y construir una identidad colectiva (10). De las iniciativas gubernamentales priorizamos los actos y rituales públicos, los nuevos museos inaugurados durante la gestión y las producciones audiovisuales financiadas desde el poder ejecutivo. Aunque no se aborda a los actores sociales y políticos que disputaron las representaciones del pasado durante el período analizado, sí se hace referencia a la relación que CFK entabló con algunos de ellos al encarar las batallas por la historia y a ciertas controversias expuestas en el espacio público.

la clasificación que proponen los politólogos Michael Bernhard y Jan Kubik en un estudio sobre las memorias oficiales que surgieron tras la caída de la URSS. Los autores distinguen allí cuatro tipos de actores memoriales: “guerreros”, “pluralistas”, “negadores” y “prospectivos” (11).

Los “guerreros memoriales” son aquellos que se consideran portadores de una “verdadera” historia frente a otros actores que cultivarían una visión “falsa” y con los que no es posible negociar.

Los “pluralistas memoriales” aceptan la existencia de una diversidad de interpretaciones del pasado y tratan de entablar un diálogo para encontrar los puntos fundamentales de convergencia.

Los “negadores memoriales” evitan las políticas de memoria y las batallas por el pasado.

Mientras que los “prospectivos memoriales” creen haber resuelto el enigma del pasado y tener la llave para guiar al pueblo hacia el futuro.

las alternativas que Cristina tenía disponibles tanto en el plano de la arena política como en el registro de las narrativas históricas en circulación. ¿En qué relatos se apoyó y a qué actores del presente identificó con momentos del pasado? La asociación de los medios de comunicación y el poder judicial con los golpes de Estado, la de los sectores agroexportadores con el Centenario, o la del kirchnerismo con la noción de revolución de 1810 y de los años setenta del siglo XX, son algunos de los ejemplos que recorren estas páginas.

Las ideas e hipótesis expuestas en este libro son producto de una larga investigación realizada en el marco de una maestría en Ciencia Política y un doctorado en Historia (12).

El libro, centrado entonces en el caso argentino, se ordena en siete capítulos.

  1. El primero expone la matriz en la que CFK formuló el objetivo de revisar el pasado: la “batalla cultural” que se propuso librar implicaba una reescritura de la historia. En esa batalla –por el pasado y por el presente– se puede reconocer tanto la figura del “guerrero memorial”, dispuesto a establecer una “verdadera” historia frente a la “falsificada”, como la del “prospectivo memorial”, listo para guiar al pueblo hacia el futuro.
  2. El segundo capítulo está dedicado a la memoria que el kirchnerismo forjó sobre Juan Manuel de Rosas, el rosismo y los caudillos federales. La figura de Rosas fue protagonista de las “batallas por la historia” durante los siglos XIX y XX, y CFK –junto al círculo de neorrevisionistas cercanos a su gestión– decidió reabrir esas disputas al restituir su imagen positiva.
  3. En el tercer capítulo se rastrean las imágenes que la entonces presidenta promovió acerca del período revolucionario de comienzos del siglo XIX, como asimismo de la militancia juvenil de 1970. Ambos momentos están atravesados por una misma idea de revolución y por una noción del tiempo histórico que no fue ajena al lugar que el kirchnerismo se autoasignó en el presente: la revolución permitía la redención del pueblo y sostenía una imagen de futuro.
  4. El cuarto capítulo se refiere a la memoria en torno al peronismo. Las representaciones sobre el pasado peronista fueron tan sinuosas como las relaciones entre el Partido Justicialista y el kirchnerismo. En este caso se busca reconstruir las rupturas y continuidades establecidas con la tradición peronista o con “los peronismos”, a la vez que inscribir dichas representaciones en las luchas y conflictos que atravesó el gobierno en el presente.
  5. El quinto capítulo se centra en los momentos caracterizados como negativos en el discurso kirchnerista: el Centenario, los golpes militares y el “período neoliberal”. Aquellas épocas con las que se buscó establecer una ruptura fueron asociadas con los opositores políticos del presente: los sectores agroexportadores, el poder judicial, los partidos opositores y los medios de comunicación. Los pasados repudiados debían ser recordados para evitar el desastre ético y moral que representaba el olvido.
  6. El sexto capítulo refiere a la memoria sobre la guerra de Malvinas. Este caso representa una memoria incómoda por la dificultad que implicó para el kirchnerismo compatibilizar la reivindicación nacionalista de la “causa Malvinas” con la defensa de los derechos humanos y los cuestionamientos a la dictadura. Una memoria incómoda que la llevó a CFK a tener que lidiar con la tensión entre una “causa justa” y una “guerra injusta”.
  7. El séptimo y último capítulo se detiene a reflexionar sobre la política puesta en escena a través de las celebraciones públicas. Los rituales memorialistas, como el Bicentenario de la Revolución de Mayo, configuraron escenarios potentes para traducir la reescritura del pasado en un drama colectivo del que participaba toda la comunidad. La importancia que el gobierno le otorgó a la dimensión simbólica de la política hizo de cada discurso, fiesta o conmemoración una cuidadosa puesta en escena en la que pasado y presente se entrelazaron bajo un manto prometedor de futuro.

Ese manto, sin embargo, no pudo resistir el veredicto de las urnas en 2015.

El kirchnerismo perdió aquellas elecciones y, cuatro años después de terminar su mandato, CFK desafiaba a los jueces al pronunciar las palabras citadas al comienzo.

2. La historia oculta y el retorno de Rosas

Rosas en el panteón

¿qué sucedió en la batalla de la Vuelta de Obligado? En 1845 fuerzas conjuntas de Francia e Inglaterra bloquearon el puerto de Buenos Aires. La justificación del bloqueo se fundó en la intervención del gobierno rosista en el enfrentamiento interno que vivía la República de Uruguay, donde se alojaban muchos de los exiliados opositores al régimen imperante en Buenos Aires y la Confederación que apoyaron la participación extranjera en el conflicto.

No obstante, en la base del bloqueo estaba el reclamo por la libre navegación de los ríos, que no era exclusivo de las potencias intervinientes sino que formaba parte de una larga demanda de las provincias del Litoral.

Desde 1820, tras la caída del poder central, Buenos Aires dominaba el comercio de importación y exportación con los países extranjeros y monopolizaba los ingresos de la Aduana del puerto de ultramar, sin distribuirlos con el resto de las provincias.

Rosas no modificó esta situación en su primer ascenso al gobierno de Buenos Aires en 1829 ni lo hizo luego, cuando munido del manejo de las relaciones exteriores que le otorgaba el Pacto Federal de 1831, extendió su hegemonía al resto de la Confederación.

En ese contexto, el 20 de noviembre de 1845 la flota anglofrancesa remontó el río Paraná en dirección a Corrientes. Al llegar a Vuelta de Obligado, al norte de la provincia de Buenos Aires, donde el cauce del río se angosta y gira, se enfrentó al ejército de la Confederación, que había desplegado cadenas y dos baterías para impedir el paso de los buques.

El resultado de la batalla fue una derrota para Buenos Aires –que perdió más de 200 hombres contra siete del bando enemigo–, mientras los barcos de Francia y Gran Bretaña atravesaban las cadenas hasta arribar a Corrientes. Allí fueron recibidos con festejos. Los correntinos venían reclamando contra las políticas económicas impuestas por Buenos Aires desde comienzos de la década del 30,

convirtiéndose en un bastión que desafió la aspiración de Rosas de manejar el poder en el conjunto de provincias.

Dos paradojas a destacar en el decreto.

La primera es que “la gesta histórica que consolidó la soberanía nacional” terminó en la derrota de las fuerzas rosistas. No fue esta la primera ni la última vez en la que el kirchnerismo convertía una derrota en una victoria moral.

La segunda paradoja es que la supuesta defensa de la soberanía nacional se dio en un contexto en el que la “Argentina” no se había conformado aún como un Estado nación.

Lo que existía era una confederación de provincias autónomas donde Rosas ejercía el monopolio de las relaciones exteriores. El poder que concentraba Rosas lo llevaba a rechazar la posibilidad de constituir el país en una república unificada bajo el signo de una Constitución. La negativa a convocar a un congreso constituyente –como reclamaron las provincias a comienzos de 1830, y conspicuos federales como Facundo Quiroga– es muy conocida: sostener la situación confederal implicaba que Buenos Aires mantuviera sus privilegios económicos derivados de su directa salida al Atlántico.

Sin embargo, la memoria oficial construida en torno a la Vuelta de Obligado fue presentada como una gesta por la defensa de la nación y no como resultado de una disputa por la defensa de los intereses de la provincia de Buenos Aires que Rosas supo defender hasta su caída en 1852.