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Sunday, November 13, 2011

Argentina: tras reelegir al "modelo", los votantes huyen en estampida hacia los dólares

Siguiendo las pautas del "plan B" -transferir a los votantes los costos del modelo clientelista- que habíamos anticipado, el gobierno comenzó a echar mano a los mismos errores que en 1952 aceleraron el derrumbe de la economía populista del primer peronismo, con medidas que además de absurdas e inefectivas son el equivalente económico de boomerangs armados con hojitas de afeitar: trabas a las importaciones -que generaron automáticas y devastadoras represalias comerciales de sus dos únicos compradores serios, Brasil y China-, cupos a las exportaciones -que llevaron a los productores agropecuarios a liquidar 10 millones de cabezas de ganado y moler trigo cuyo precio interno no recupera el costo de cosecha para alimentar a los cerdos-, y , como clásico broche de oro, intentar impedir la fuga al dólar poniendo trabas a las compras y amenzando con una nueva "pesificación" confiscatoria de depósitos en esa moneda.

Esta última medida -reminiscente de la era Cavallo y un clásico modelo de harakiri económico- sirvió para acelerar la hemorragia de capitales que huyen para refugiarse en colchones o países que respetan la propiedad y los contratos -reforzando el ingreso de dólares argentinos a Uruguay, Brasil y Chile-

El clásico pavoneo sobre las reservas récord ha dado paso a una aceleración de movimientos desesperados como los de un ajedrecista que enfrenta una cadena de jaques y trata de evitar lo inevitable. Entre 2003 y 2011, salieron de Argentina al dólar 78,000 millones , contra reservas que han bajado a menos de 50,000 millones (el nivel que tenían en 1998, cuando comenzó el derrumbe de la Convertibilidad que se suponía habían "blindado")

El populismo kirchnerista ha entrado en la Etapa 3 de la macroeconomía populista -la crisis de insostenibilidad- que describieron hace 20 años los economistas Edwards y Dornbusch y comentara este Blog en un artículo previo.

Los argentinos -que ratificaron hace apenas un mes su fe en los milagros populistas votando masivamente por los mismos que hoy les pasan las facturas del consumo subsidiado- se encuentran ahora atrapados en su propia incoherencia: si creyeran en el "modelo" y el gobierno, no huirían al dólar en masa, si no creyeran, no hubiesen votado para mantenerlo.

Pero eso fue exactamente lo que hicieron antes, en 1995, al reelegir a Menem para mantener el "modelo" de Convertibilidad, e incluso en el 2000, cuando eligieron a una oposición que se comprometió a mantenerla a rajatabla y terminó ... pesificando.

La historia se repite cuando no se aprende.

Ha comenzado a desatarse -en típica moda veraniega- la corrida cambiaria y financiera combinada con un violento tarifazo, que será seguido por devaluación de los ahorros y salarios vía pesificación y una nueva inyección de gasolina al incendio inflacionario que ya resulta inocultable.

La situación es potencialmente mucho más peligrosa que en 1952, 1975, 1989 y 2001, porque el país no tiene acceso a crédito internacional y está obligado -gracias al "pagadiós patríotico"- a pagar sus deudas con dólares de exportaciones que -debido a las políticas de confiscación vía retenciones y cupos- siguen cayendo. La economía está sin red, y como el veto de Estados Unidos al auxilio financiero buscado por la apresurada reunión de Cristina Kirchner con Obama en el G-20 muestra, tampoco hay credibilidad externa. En cuanto a la credibilidad interna, una presidente que recomienda no comprar dólares mientars mantiene un plazo fijo de casi 3 millones de esa moneda -como la mayoría de sus velozmente enriquecidos ministros y funcionarios- , tampoco inspira mucha confianza.

Queda -como en 1951,1973, 1989 y 2001- el camino de una devaluación en estampida que frene las importaciones, haga caer el salario y permita al gobierno hacer un masivo "pagadiós" a los que lo votaron para salir del paso.



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Referencias

1 comment:

Matt said...

La retardada sociedad argentina además de su poco espíritu democrático y su desinterés por los problemas, sufre de Síndrome de Estocolmo, tanto es así que hay sectores que si bien en un pasado eran críticos del gobierno, hoy son sus alcahuetes defensores.
Solo despiertan cuando sea poco menos que el apocalipsis y que caigan porongas de punta pero no solo eso, sino que las porongas caminen y les roben sus billeteras.