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Thursday, February 17, 2011

Argentina: política exterior siguiendo las huellas de Galtieri

El reciente escándalo diplomático generado por un tan incomprensible como sainetesco decomiso de medicamentos y efectos personales de los instructores en un avión militar estadounidense que participaba de un programa de entrenamiento de fuerzas policiales en la Argentina pone de manifiesto una vez más el creciente aislamiento internacional autoimpuesto por el matrimonio Kirchner desde 2003.



Terminando, como es ya habitual, con un fallo de un juez argentino declarando que no hubo delito sino una infracción normal de aduana:


Mientras los vecinos Chile, Brasil, Uruguay y Colombia dirigen políticas exteriores coherentes y consistentes con sus intereses nacionales desde hace ya un cuarto de siglo, Argentina parece aún estar manejada por el espectro de Galtieri, recurriendo a inventar conflictos -de los que sale invariablemente derrotada y disminuida en el mundo- con quienes deberían ser -y de hecho son- sus clientes y prestamistas naturales.

Desde que llegaron al poder, los Kirchner han iniciado conflictos insólitos con casi todos sus vecinos: cortes de rutas con Uruguay (y desaires a sus presidentes), exabruptos con dos presidentes chilenos consecutivos (narrados con verguenza ajena por la ex presidente Bachelet en los Wikileaks), intervenciones en Colombia para apoyar a las FARC y fracasar estrepitosamente en carnavalescas expediciones a la selva para "negociar" el rescate de Emmanuel e Ingrid Betancourt (que terminarían liberados por el propio gobierno local), guerra de tarifas con Brasil, seguidas por el desplante de no acudir a la asunción de su primera presidente mujer y orquestar un festival de insultos en Mar del Plata a los Estados Unidos.

Tampoco en las relaciones con los clientes e inversionistas estratégicos les ha ido mejor: tras recibir a China en 2006 anunciando miles de millones de inversiones que nunca se concretaron debido a la ausencia de garantías que percibieron los chinos -como revelaron los Wikileaks-, terminaron en guerras de tarifas y cortes de exportaciones.

Con España -otro aliado natural con un gobierno socialista- no ha ido mejor: escándalos por la compra forzada de Aerolíneas, cortes de manga a los ahorristas españoles atrapados en el default y una constante persecución de las empresas españolas radicadas que -como Repsol YPF- han incluso ofrecido préstamos a los testaferros locales para desprenderse de sus activos argentinos, considerados con justicia como tóxicos.

Mientras Castro,Chavez e incluso Ahmedinajad mantienen un tono bajo y contactos por linea privada con la administracion de Obama, el gobierno argentino insiste en el uso de la retórica antiamericana de los setentas, aislándose del mundo.

El coste del caos diplomático permanente y de los exabruptos y escandalos internacionales para la galería de la política interna se puede medir en cifras apabullantes: la inversión extranjera directa es un tercio de la de Chile, los capitales argentinos se refugian invirtiendo en Uruguay, Chile y Brasil -cuando no colocan allí sus casas matrices- y no sólo los Estados Unidos, sino socios naturales de la región como Brasil, Chile, Colombia, Uruguay y México toman prudente distancia de la Argentina.

En la base de esta política exterior autodestructiva está lo que mi homenajeado Revel llamaba "la obsesión antiamericana" (título de su último libro), una tendencia que une a la extrema derecha de los ayatolas iraniés, los Le Pen y los Ricos y Galtieris con la extrema izquierda de los Solanas, Castros y Abelardo Ramos.

Esta obsesion ha sido alimentada por décadas de retórica demagógica que ponía en el "imperialismo" americano la responsabilidad por el atraso, la pobreza y los abusos cometidos por los gobiernos de la región.

Y si bien es cierto que las huellas digitales de Washington han estado presentes en golpes de Estado e intervenciones en los países de la región, no es menos cierto que Chile, Brasil, México, Uruguay y Colonbia -todos los cuales tendrían muchas más razones históricas que Argentina para dejarse llevar por el antiamericanismo- han redefinido y establecido relaciones fluidas y exitosas con la primer potencia mundial.

Países que han estado en guerras genocidas con los Estados Unidos como Vietnam o Indonesia son hoy sus socios comerciales y aliados en el Asia. Basta ver lo que el presidente de Vietnam dijo a George Bush en la primer visita de un presidente norteamericano desde la guerra>



Gobiernos socialistas con líderes que han estado personalmente afectados por la política americana de los setentas -como Mujica en Uruguay, Bachelet en Chile o Lula en Brasil- son hoy los que tienen las mejores relaciones con Estados Unidos y se benefician con ella.

La razón de fondo de la retórica antiamericana es precisamente ocultar y desviar la responsabilidad y la culpa por el saqueo de las economías locales hacia fuera de las fronteras, protegiendo a las élites locales que -bajo una conveniente nube de humo ideologizado- lo siguen practicando con otro nombre, "nacionalizando" para los mismos grupos lo que el "neoliberalismo" -que todos practicaban en los noventa- privatizó.

Argentina, lamentablemente, sigue perdiendo otra década de oportunidades y aislándose del mundo en un nacionalismo de opereta.

El rol insignificante al que se ha auto reducido el gobierno de Argentina quedó patéticamente evidenciado ya en los infructuosos intentos de encuentro, foto y saludo con Obama



Las lecciones de Malvinas siguen sin ser aprendidas. Y Argentina tiene una tendencia notable a repetir lo que no aprende.

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Referencias

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3 comments:

Octavio Paz said...

"El patriotismo es el último refugio de los canallas" decía el Dr Johnson hace varios siglos. Y los cacareos antiamericanos con los que el gobierno de Cristina Kirchner y su difunto marido han aislado y humillado internacionalmente a la Argentina son un buen ejemplo.
Comparto completamente la semejanza con ls "política exterior" de Galtieri. Luce igual, tiene la misma eficacia y termina con las mismas derrotas y pérdidas efectivas de soberanía para Argentina.

Henry David Thoreau said...

Cristina Fernandez podría hacerse un collar con todos los papelones internacionales que ha protagonizado. No la quieren ni en la foto.
Y Argentina, con personajes como CFK y el ministro Timerman, tiene garantizado el aislamiento y la irrelevancia.

Bioy said...

Con el fallo del juez la ceguera ideológica del gobierno de Kirchner ha quedado una vez más en evidencia.
El antiamericanismo como "caballito de batalla" ya no funciona como antes en la era de Obama.
Pero no hay forma de explicárselo a los que tienen el cerebro atrapado en el ámbar de las teorías fallidas de los setentas. Así les va.