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Saturday, March 12, 2011

Argentina: Cómo Cristina Kirchner ganará (otra vez) las no-elecciones


En apenas 5 meses los argentinos tendrán que votar por presidente. Las encuestas muestran que probablemente Cristina Kirchner -que aún no ha anunciado su candidatura para evitar debates y aprovechar su crédito de viuda reciente- podría ser reelegida fácilmente sin segunda vuelta:

Gracias a las sucesivas reformas de la Constitución de 1972 y 1994, el "ballotage" -que exigió a Cámpora y a Alfonsín- el 50 % de los votos, sólo demandará ahora un 40 % si se consigue un 10 % sobre el candidato siguiente, lo que ya está prácticamente garantizado por la diferencia entre Cristina Kirchner y Macri -su más inmediato seguidor-
La certeza de la reelección sin "segunda vuelta" está dada por el aceitado funcionamiento del sistema clientelista de voto cautivo que explicáramos en artículos anteriores en este Blog.
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Si sumamos desocupados, subocupados y desempleados que dependen de planes y subsidios, nos encontramos con un 26 % de voto cautivo, controlado por el gobierno local o provincial de turno:
El análisis de empleados públicos, provinciales y municipales sobre electores habilitados por provincia explica las diferencias obtenidas por Cristina Kirchner sobre su inmediata seguidora en 2007, Liliana Carrió:

Un 18 % del voto efectivo -los que se presentaron a votar- corresponde al voto cautivo, y de éste, un 44 % a los que dependen de "planes sociales" para sobrevivir .
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Por ende, el gobierno sólo necesita de 22 % de voto real (40% - 18 %) para ser reelegido siempre y cuando logre dividir a la oposición y desgastar al candidato que se ubique en segundo lugar para asegurar un 10 % de diferencia:

Este sistema de auto-reelección permanente del partido en el poder -una suerte de de PRI argentino como el que se mantuvo en México 70 años en el poder- explica también el continuo incremento de los fondos de uso discrecional (24,000 millones de dólares este año) y la facilidad con la que se controla a los subsidiados, tanto para votar como para ocupar predios y cortar calles cuando es preciso paralizar al opositor más cercano -en este caso el contratista del Estado Macri-. Se suman además las "listas colectoras" para asegurar que no haya tampoco sorpresas -es decir, verdaderas elecciones- a la hora de votar.
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A este sistema se agrega el control de los medios y fondos para propaganda continua con los que no sólo se financia 10 a 1 la propaganda oficial, sino -más críticamente- se impide la difusión de datos reveladores que la cuestionen -como comprobaron dos consultoras multadas con medio millón de pesos cada una por difundir un índice real de inflación-.
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Para completar el panorama, la oposición -convertida en una Armada Brancaleone- ha sufrido dos contrastes decisivos: ha perdido al único líder capaz de unificarla -Néstor Kirchner, capaz de inspirar en 2009 el 70 % de voto en contra a pesar de las mismas - y se encuentra fragmentada en no menos de 8 candidatos que adhieren completamente a las mismas políticas y discurso del oficialismo: profundizar "el modelo" -con el que los empresarios Macri y De Narvaez han hecho fortunas con negocios con el estado en la era de Menem y la de Kirchner y con el que los restantes -Carrió, Solanas, Cobos, Rodriguez Saa y Das Neves- coinciden postulándose como un "cambio de management" para mejorar la ejecución de políticas clientelistas insostenibles pero populares como el "subsidio universal por hijo" (garantía de reproducción y ampliación de las villas que crecen al doble de la tasa de natalidad alimentadas por hijos de pobres locales y "bebés-ancla" gestados localmente por inmigrantes de países vecinos -que acuden atraídos por la ocupación de vivienda social gratuita y los subsidios preeleccionarios)
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Blindado contra cualquier cambio por la creación de una "bomba cebadora" de autointerés a corto plazo, la espiral que conduce de la reelección a un nivel mayor de deuda clientelista se acelera, devorando los fondos que capta de exportaciones y producción interna genuina.
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Desalentada la producción de energía, alimentos y empleo genuino por el otorgamiento de subsidios a los precios con los que conviene no producir, se desata una espiral inflacionaria del 30 % en dólares que obliga a nuevas contorsiones y distorsiones para empujar la quiebra inevitable del esquema Ponzi hacia el futuro.
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Que seguramente llegará de la mano de la reelección de Cristina Kirchner, cuyo "modelo" se basa precisamente en asegurarse el voto para no elegir -en un país donde el gobierno se reelige y elige a los diputados y senadores que le conviene en "listas sábana" y "colectoras"-. como una nueva versión del PRI mexicano y el fraude conservador del siglo 19.
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Referencias

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6 comments:

Matt said...

Lo que ha subido en la Argentina no es Cristina en las encuestas, sino la materia fecal en los cerebros de los habitantes.
Sociedad podrida y parásita que se merece lo peor.
A disfrutar de la chavizacion peronista bolivariana argentina del siglo XXI.

Arlt said...

Efecto y causa, respectivamente, Matt. No se llega a 70 años de decadencia sin la ayuda de votantes descerebrados e ignorantes. Sarmiento tenía muy claro que un pueblo ignorante elegiría siempre Facundos.
Los Kirchner y los Chavez agregan al adoctrinamiento bolivariano mediante la inhalación prolongada de la "nube de pedo", el condicionamiento clientelista del voto choripán, la legalización del robo -manteniendo a los clientes "okupados"- y los Planes No Trabajar y Procrear.

Horacio Quiroga said...

Como bien lo señala Arlt y con las consecuencias que señala Matt, la situación actual es el resultado de un plan que comenzó en 1930 con el revisionismo fascista, cuyos nietitos se convirtieron en los Tacuara de los sesentas y los Montoneros y JP de los setentas. El camporismo recuperó el poder en 2003 entrando por la ventana como en el 73, y hoy está aplicando todas las tácticas que los diputruchos de la "juventud maravillosa" propusieron al Perón senil (pero no idiota) que los echó de la Plaza: control de los medios, milicias (hoy llamadas piquetes), clientelismo al cubo, retórica progresista y ajuste inflacionario.
Pero la guerra continúa, y los mejores aliados del cambio son los mismos delincuentes en el poder. Si Kirchner no se hubiese muerto de ambición infartante, tal vez hubiese podido acelerar la caída final haciendo unirse a todos sus 40 ladrones para liquidarlo.
Argentina saldrá de esta como salió de la dictadura en el 82: de culo, como consecuencia de un estallido económico y social.
Pero el daño estructural -estímulos a la ignorancia, vagancia, delincuencia y barrabravismo- no se va a reparar en menos de un par de generaciones.

George Orwell said...

Creo que la clave está en la diferencia entre "votar" y elegir que plantea este artículo.
Los Gaddafis, Castros, Chavez y Kirchners hacen "votar" a sus siervos por falsas alternativas que son "colectoras" de una opción única. O partido único, o hegemónico gracias al control de la caja, la abolición de los poderes que se puedan oponer y la conversión ideológica y coimística de los seudo-opositores.
Esa es una de las descomunales diferencias entre los países libres en donde hay verdadera democracia -que sólo puede existir con regla de ley, poderes independientes y mercado abierto que mantengan a los que votan con el poder suficiente para poder elegir y despedir a los votados- de aquellos armados como jaulas de hamsters, para tener a los súbditos atados de manos y viviendo de limosna.

George Orwell said...

Los empleados del gobierno argentino -hoy 54 % directo o indirecto de todos los que cobran en Argentina- no pueden más que votar por quien les paga.
Democracia?
Más bien "demos gracia"...

J. Schmukler said...

Historia real. Me encontraba en un ferry, en un viaje de casi una hora, para cruzar la bahía que separa la ciudad china de Shenzhen (provincia de Cantón) de Hong Kong. Había comprado en la terminal un diario en inglés, pura propaganda de los gobiernos locales (como todos los diarios en China), pero serviría para pasar el rato.

Cerca de la mitad del cuerpo del diario, me encuentro con un titular que más o menos decía "Tensión entre Argentin y Estados Unidos por un avión militar". La nota procedía a citar a funcionarios argentinos (como el "Minister of Foreign Affairs, Hector Timmerman") tratando de expliar lo inexplicable.

Lamentablemente parece que amos a tener otros cuatro años de Timmermans, Morenos, Boudous, y demás mediocres. Y seguro que en 2015 el peronismo va a tirarse a matar por ver quién sucede a Cristina.