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Saturday, March 19, 2011

Medio Oriente: pidiendo un poco de sano imperialismo para liberarse de las dictaduras "nacionales y populares"

Mientras los aviones y misiles pedidos durante semanas por los rebeldes libios y la liga Árabe detienen los tanques de Gaddafi y desatan festejos con fuegos artificiales en anticipado festejo de la liberación de 42 años de populismo "nacional y popular", la Tsunami de demanda por los derechos humanos que sólo garantiza la vieja fórmula de la república liberal se extiende por todo el Medio Oriente.





La caída en cámara lenta del poder absoluto de Gaddafi sobre sus aterrorizados súbditos permite ver las evidencias de su construcción basada en la intimidación y la tortura


Bahrein y Yemen están ya a la cabeza de la fila para la liberación, mientras la Siria de Assad ofrece investigar las violaciones de derechos humanos que se han venido reclamando por 40 años de dictadura baathista (fueron los Assad quienes fundaron el movimiento que puso a Saddam Hussein en el poder) y los tiranos de la casa de Saúd en Arabia Saudita abren los grifos de sus helicópteros lanzando petrodólares en subsidios -la aspirina "nacional y popular"- para calmar las primeras llamas de la revuelta social.

La realidad que ocultaba la retórica antioccidental de las teorías de la dependencia, el nacionalismo y el islamismo ha estallado en evidencia en todo Medio Oriente: lo que la inmensa mayoría de los palestinos, libios, marroquíes, argelinos, egipcios, sirios, jordanos y saudíes quiere no es más "intifada". ni jihad, jamahiria ni nasserismo sino simple, vieja y genuina democracia liberal y republicana, que les garantice derechos humanos y civiles como los del mundo occidental al que sus gobernantes condenan mientras refugian allí el dinero robado a las arcas nacionales y aquellos que pueden, refugian sus familias de la tortura, la miseria y el futuro de esclavos que les deparan las dictaduras y teocracias nacionales, populares y antioccidentales.

Durante estas reveladoras semanas, el mundo árabe ha podido comprobar -gracias a Al Jazeera y Al Arabyia, refugiadas en el capitalista Qatar- qué es lo que las mayorías piden cuando se movilizan por su cuenta y sus libertades y cómo piden a los gritos "intervención imperialista" a los reluctantes y escaldados europeos y americanos, en cuya imagen y semejanza quieren vivir los pueblos árabes si logran alguna libertad.

Egipto y Túnez han dado ya los primeros ejemplos: los testaferros de las dictaduras proponen reducciones graduales del cepo del partido único bajo excusas de "relativismo cultural" del tipo "no estamos listos para la democracia occidental" y los ocupantes de la plaza Tahir y la perla de Bahrein responden por sus Twitters con la realidad: no aceptarán en sus países nada menos que lo que disfrutan sus parientes exilados en el pérfido Occidente.

No es el principio del fin, pero sin duda, es el fin del principio. Las cartas están echadas.

Los aliados bolivarianos -solidarios hasta el amargo fin con su modelo -y financista- libio, se preguntan alarmados cuánto tarda una Tsunami social en cruzar el océano.








1 comment:

Gandhi said...

Otra aparente paradoja -los tradicionales antiamericanos llamando desesperados a los infantes de marina y los aviones- que pone en evidencia la hipocresía de la "teoría de la dependencia" y el "antiimperialismo" selectivo que practican todos los dictadores -Hitler y Mussolini eran, por supuesto, antiimperialistas críticos del imperialismo anglosajón- y de la impopularidad y rapiña del propio país que anima a los que cacarean de "nacionales y populares"