Para quienes viven en Argentina, engañados por índices de precios manipulados por el gobierno (tan groseramente como para tener un equipo encerrado en el INDEC alterando los datos primarios a pedido del Secretario de Comercioes difícil entender cómo con aumentos salariales promedio doble de la inflación oficial y precios subsidiados, la canasta real de los supermercados se vuelve más inalcanzable.
La realidad la refleja el índice Big Mac publicado por The Economist, que refleja lo que cuesta un Big Mac -cuyos ingredientes son casi matemáticamente los mismos en todo el orbe- en diferentes países.
(Aqui lo explican en inglés)
(Aqui lo aplican en castellano)
La clásica hamburguesa que se podía comprar por 1,25 dólares en la Argentina que Kirchner recibió en 2003 -cuando en USA costaba el doble- se vendía en 2008 a 3,64 dólares en Buenos Aires contra 3,54 dólares en Estados Unidos. Y ha seguido creciendo al ritmo del 24 % anual en dólares desde ese entonces.
Mas significativamente, lo que ha crecido no son sólo las hamburguesas sino sus ingredientes -todos críticos componentes de la canasta básica que separa la pobreza de la indigencia: carne, verduras, tomates, huevos, pan.
Y allí la curva ascendente refleja la realidad que conocen los turistas: entre 2001 y 2005, Argentina era un país notoriamente más económico y conveniente para comer que los Estados Unidos. Desde 2008, la situación se ha invertido y es más económico comer en Nueva York o Chicago que en Buenos Aires.
El uso de subsidios a los productos básicos y el control de precios propuestos como remedio para contener el aumento de precios reales (14 % de inflación en dólares en lo que va de 2010) ha producido el efecto inverso -como los manuales elementales de Economía explican a quienes los leen-.
Al mantener una gran de los productos o servicios con precios controlados y subsidiados -desde leche y pan hasta nafta y boletos de colectivo- , han aumentado la demanda y disminuído la oferta, creando una incontenible presión inflacionaria y el consiguiente mercado negro.
En el ámbito financiero, el dólar fijo a valores de 2003 ha traído nuevamente un festival especulativo, que acumula rindes de corto plazo al colocar dólares en pesos al 14 o 15 % anual en plazos fijos o el festival de bonos que emite el gobierno.
El problema con este procedimiento es que es el mismo que condujo a la Argentina a su default de 2001, a Grecia al actual (con el Euro como "moneda convertible") y el que generará una descomunal avalancha de intereses sobre la deuda de ya 132,000 millones en un par de años -cuando el incauto próximo gobierno herede el timón del tren de carga sin frenos que han lanzado los Kirchner con la esperanza de que los subsidios y el Mundial de fútbol hagan que los vuelvan a votar con el magro 40 % requerido para evitar una segunda vuelta fatal.
Lo cual es una réplica casi exacta de lo que hizo Menem en 1998 con su esperanzada corrida por la re-reelección.
La historia se repite como su comedia, decía Marx en el 18 Brumario de Luis Bonaparte (1871)
En Argentina lo hace como (valga la asociación) una tragedia griega.

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Referencias
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