No comenzó en el gobierno de Menem, sino en el de Uriburu. Tuvo su expresión más perdurable y sincera en la declaración de guerra a la cultura y la inteligencia del onganiato de 1966. Los horrores genocidas del 76 estaban ya preanunciados en los discursos fascistas con los que Lugones justificó a Uriburu mientras su hijo se dedicaba a trabajar de torturador.
La Argentina de los 90 puso de manifiesto la combinación de frivolidad económica y mediocridad cultural de su clase media degradada por 50 años de pereza intelectual, conformismo y persecución a los creadores: Leloir, Milstein, Barenboim, Piazzolla, Cortázar, que escribieron con talento su congoja.
La Argentina kirchnerista que reemplazó a la menemista es su continuidad en la impostura: allí donde los argentinos en su "período menemista" fingían riqueza y gastaban a cuenta, en su "período progresista" desprecian al "capitalismo neoliberal" mientras ahorran dolares y llevan sus mucamas a la playa. Puerto Madero une y revela el cuño de la nueva moneda: una cara para Menem, otra para Kirchner.
Este sigue siendo el país que rapó a Deira, bastoneó a los profesores de la UBA, cerró el Di Tella, siguió a Galtieri hasta perder las Malvinas, expulsó a sus mejores y reelige sistemáticamente a sus peores. El resto es parte de la mentira con la que los argentinos se consuelan y hasta complacen en ser mucho menos de lo que pueden ser.
En estos dias, Argentina se entrega a la "africanización" de la política latinoamericana propuesta por Chavez y el narcotráfico, a la "Al Qaedizacion" propuesta por el eterno fascismo vernáculo que encuentra oportunidades únicas para expresar a traves del culto antiamericano, revisionista y caudillista su odio al progreso, la ciencia, la democracia, la libertad de pensamiento y la de competencia, y a la "narcotizacion" tanto metafórica como real de su sociedad.
El arquetipo del argentino ha pasado del Gardel que cantaba a su ciudad y a las virtudes básicas de sus hombres y mujeres al Maradona drogado y alcoholico que las detesta y repudia.
Lo malo no es el contraste.
Lo malo es que los argentinos no parecen distinguir entre unos y otros, asignándoles el mismo lugar.
Y en la Argentina del siglo 21, los bárbaros vencen, elegidos por una clase media envilecida y decadente.
La corrupción ya no es de los dirigentes, sino de quienes los votan y prefieren.
- Hanglin, R. (2009) Pensamientos Incorrectos:El oligarca.La Nacion
- Posse, A. (2009) Nostalgias de Moncloa. La Nación
- Cortazar, J. (1955) Carta abierta a la Patria
__________________________________________
2 comments:
Este es un articulo brillante, que no debe pasar desapercibido. Lamentablemente lo publicó 2 años antes de la "Kermesse del Bicentenario", las barras bravas en la Feria del Libro y el INDEC y los preparativos para la reedicion del Mundial 78.
Pero sigue siendo formidable síntesis de lo que es la Argentina, por mucho que nos pese.
Y escuchar a Piazolla clickando en la imagen del inicio fue tambien una grata sorpresa (gracias!)
Este admirable artículo -indudablemente escrito por alguien que ama a la Argentina- ilustra la paradpja que los españoles no terminamos de comprender: cómo puede ser que semejante país lleno de talento sea una cloaca abierta, gobernada por los gérmenes?
Post a Comment