
La completa incoherencia del carnaval de mentiras sobre la deuda, su origen, situación y financiamiento que ha venido usando el gobierno de Argentina desde el default de 2002 y muy especialmente desde el cacareado "repago" al FMI con el que Kirchner en 2006 buscaba librarse de toda auditoría se ha venido al suelo estruendosamente.
La realidad de los números es contundente: en 2010 hay que pagar 16,500 millones de dólares y los fondos de retenciones, jubilaciones privadas y recaudación no alcanzan pues la deuda ha aumentado el 10 % durante el "desendeudamiento" de 2005-2009 y el "gasto social" (como se llama a los fondos enviados a punteros y gobernadores para sostener en la indigencia a 3 millones de parados y el subsidio a las tarifas para que haya aire acondicionado y nafta subsidiada para los yates de Puerto Madero y cortes continuos en el GBA) ha crecido 3 veces más que la recaudación -de 8,000 a 31,000 millones-.
O en otras palabras, la realidad de una deuda que ha crecido con el "desendeudamiento":

Entre 2010 y 2012, el gobierno de Cristina Kirchner tiene 62,000 millones de dólares de vencimientos -consecuencia de "refinanciar" (postergar pagos) aumentando consiguientemente los pagos de intereses y las tasas -ya siderales a consecuencia del "pagadiós" de 2002 y la quita forzosa a los acreedores de 2005.
El sainete del suicida "Fondo del Bicentenario" abriendo las reservas a los miles de juicios por estafa que tiene el gobierno desde el "pagadios" -agravado con los insultos a los 180,000 jubilados italianos y otros miles de fondos comunes absolutamente legítimos que han calificado de "buitres" (como si no hubiesen vaporizado su dinero)- ha dejado al gobierno en un cuádruple jaque mate autoprovocado:
- Por el Fondo del Bicentenario, ha sufrido el embargo de reservas en New York y podría perder los 40,000 millones depositados en Basilea
- Al tratar de echar intempestivamente al presidente del BCRA ha agravado las posibilidades de que el juez Griesa levante el embargo (una condición para hacerlo es que no toquen al BCRA ni a su titular y que cancelen el Fondo que el mismo Redrado recomendó no instrumentar)
- Las cifras de la deuda que pretenden disfrazar con las estadísticas surrealistas del INDEC han sido cuestionadas por la Comisión de Valores de Estados Unidos como un claro intento de fraude.
- Como consecuencia de 1,2 y 3, la Comisión de Valores (SEC) que supervisa los bancos y la bolsa americana ha rechazado la presentación del Ministro Boudou para volver a emitir bonos del gobierno con nueva deuda.
Reaccionando con la misma inteligencia y calma que una gallina degollada, la presidente y sus agentes en el BCRA se encuentran conque están forzando la salida del único garante que tienen para que les saquen el embargo y la asfixia financiera.
El Procurador del Tesoro -en un informe a la Corte Suprema recien divulgado- revela que el uso de las reservas sera para pagar gasto publico- dejando al descubierto la crisis financiera del modelo y al mismo tiempo, demostrando a los compradores de bonos que el Fondo del Bicentenario es una "carnada" para que entreguen nuevos dolares a cambio de los bonos que desea emitir el gobierno kirchnerista:
"Sin la constitución del Fondo del Bicentenario existen fuertes probabilidades de que el presupuesto 2010 no se pueda ejecutar debidamente, porque no se reúnen las condiciones financieras que se requieren para llevar adelante las operaciones de financiamiento que autoriza el presupuesto, lo que implica la imposibilidad de obtener recursos para hacer frente a vencimientos de la deuda pública, en general, y de los gastos aprobados por el Congreso, en particular" . Procurador General de la Nacion Osvaldo Gugliemino, 8/1/2010, Pagina 3 de 59)
Para completar el "strip tease" de la horda de delincuentes económicos que controla y saquea la Argentina desde 1989, la Presidente se niega a investigar -es decir, revelar- el destino de los fondos que se tomaron entre 1989 y 2002 bajo la excusa de que debió haberlo hecho el gobierno del convenientemente difunto Raúl Alfonsín -justamente el que dejó el gobierno a la pandilla Menem-Duhalde-Kirchner en 1989-. El argumento -risible- es que los militares del "Proceso" 1976-82 fueron los que endeudaron fraudulentamente al país y que el finado Alfonsín no reclamó en su momento.
Cabe recordar que -si bien los militares dejaron 70,000 millones de deuda en 1982- , Menem agregó otros tantos llevando la deuda al doble en 1998 y De la Rua y los cinco presidentes del default la levantaron hasta los irremontables 174,000 de 2002 durante 3 años en los que Kirchner y su señora -gobernador y senadora respectivamente-, comenzaron a triplicar su patrimonio y a esconder los fondos de Santa Cruz en los mismos países en los que hoy vuelven a pedir dinero.
Aún si la deuda anterior a 1989 fuese indocumentada -y el periodista Lanata hizo un buen documental en el FMI y el Ministerio de Economía probando que en muchos casos lo era-, la posterior es responsabilidad de quienes estaban entonces en el poder y ahora en otros cargos -como el senador Menem, el ex vicepresidente menemista Duhalde, el ex gobernador Kirchner, los gobernadores Sola, Scioli y todos los que aún emiten cuasi moneda y bonos en las provincias del Norte y del Sur como lo hacían en 1991, 94, 99 y 2001.
Y en ambos casos, la ausencia de comprobantes no es una prueba de que el dinero no entró, sino que fue a bolsillos locales que prefieren mantenerse anónimos -aunque los repentinos penthouses y yates los delaten-.
Lo que el gobierno no quiere revisar es precisamente lo groseramente evidente de su mentira central a la sociedad: que el dinero no se lo llevaron los "buitres" extranjeros a Washington ni al FMI -organismo de Naciones Unidas que se opuso a la convertibilidad desde su inicio- sino que se lo robaron los "buitres nacionales", que lo exhiben al publico en las torres de Puerto Madero, los yates y aviones estacionados en el Uruguay y los grupos económicos locales -los tres bancos "nacionales", las 50 familias dueñas de la Argentina y los elencos políticos en el poder desde 1989- que generaron la deuda para comprar con fondos ajenos en las privatizaciones menemistas, vender en las estatizaciones kirchneristas del mismo modo y seguir apoderándose de bienes, activos y ahorros de los estafados locales.
Con la desesperación de la asfixia financiera generada por el modelo económico inviable y vaciador de recursos, los Kirchner se han puesto en evidencia ante los acreedores externos y ante los engañados acreedores internos, que están dejando de agitar los banderines nacionalistas para tocarse los cuernos que les brotan de las sienes.
Ya es hora.
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Referencias
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