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Tuesday, April 13, 2010

Argentina 2010: Final de fiesta y ajuste inflacionario


(Clicke en el grafico para ampliar)


El analisis de la tendencia secular de la inflacion en el periodo 1991-2009 muestra que los picos de inflacion (azul en la grafica) anticipan caidas ("valles", rojo en la grafica) del PBI.
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Las enormes devaluaciones en Argentina siguen a la acumulacion de presiones inflacionarias generadas por el descontrol del gasto público y el endeudamiento público y privado, como las del periodo de Alfonsin (1983-1989) que culminaron en el record historico de 4,921 % de inflacion anual, los saqueos y la entrega anticipada (6 meses) del gobierno a Menem.
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El crecimiento del PBI en la era de Alfonsin fue un escualido 0.1 % promedio devorado por la inflacion.
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Las medidas antiinflacionarias de Menem comenzaron con un exito espectacular en 1991 al crear con el compromiso formal de respaldo de la moneda establecido por la Ley de Convertibilidad, una garantia para invertir y guardar pesos que se tradujo en una decada de baja inflacion, record de depositos bancarios y de crecimiento sostenido del PBI.
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Con una inflacion promedio del 2 % anual (y negativa en 1995), el crecimiento medio del PBI fue del 5,7 % en dolares.
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Pero -como en el caso del Plan Austral y otros planes de estabilización económica anteriores- el gobierno y los particulares continuaron gastando más de lo que producían y endeudándose en dólares a cuenta del crecimiento futuro.
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Y -como en la era Alfonsín-, la inflación en dólares acumulada terminó explotando a costa de los que tenían ingresos fijos y dólares cándidamente depositados en los bancos y bonos-pagarés emitidos por el gobierno nacional y los provinciales.
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La megadevaluacion de 2002 fue acompañada por un 40 % de inflacion y una caida del PBI del -6 % anual promedio.
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La era Kirchner trajo una nueva ilusión de "crecimiento con tasas chinas" que en realidad sólo reflejaban una economia encogida un 30 % por la megadevaluacion e hiperinflacion del periodo 2000-2002 levantándose del piso (recién en 2008 Argentina alcanzó el PBI de... 1998).
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Lo que sí era chino -además del cuento del crecimiento- era el nivel de los salarios devaluados, que permitía exportar a Brasil automóviles y hacer diferencias ("saldo comercial positivo") de caja para el gobierno.
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Con un sistema de subsidios que mantenía los precios de salarios, energia y combustibles a valores de 2001 mientras la canasta familiar subía al ritmo del dólar y el consumo estimulado por la nafta y aire acondicionados casi gratuitos y el turismo llenando los restaurantes para comer milanesas a valor dólar de exportación mientras los argentinos hacían cola para comer en los comedores chinos, el ritmo de recuperación del PBI del 6 % anual promedio fue acompañado por una alta inflacion en dolares -17 % promedio- que hacia 2008 habia ya diluido casi totalmente la ventaja del "peso barato"
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Se acabaron los días de los "precios chinos" basados en un peso megadevaluado.
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Los precios y salarios han vuelto a los niveles de la era de Menem, a paridad dolar -que es lo que producen los sistemas de tipo de cambio fijo o manipulado cuando no se controla el gasto- con la misma ilusión de prosperidad y el mismo riesgo hacia adelante.
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"Estamos bien pero vamos mal"
El sistema economico argentino está tan desquiciado que -a diferencia de los Estados Unidos y Europa, donde el sentimiento del consumidor es un predictor del comportamiento de la economía (cuando se sienten mal, es porque irá mal y viceversa)-,.
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En Argentina, engatusados por los subsidios al consumo pagados con deuda, los consumidores se sienten seguros por el pasado, y extrapolan al futuro, votando a quienes los encaminan a una nueva crisis.
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De allí las reelecciones triunfales de Menem en 1994 y de Cristina Kirchner en 2006.


Lo saben los turistas que encuentran a Buenos Aires tan cara como en los días del "super peso" de la Convertibilidad.

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Y la razón es la misma: los argentinos viven y cobran muy por encima de su productividad, y usan la deuda externa e interna como si fuera una tarjeta de credito.
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El gobierno ahora busca colocar más bonos -pagarés- a 5, 10 o 20 años para seguir gastando lo que no se produce y cobrándoles los impuestos más altos de América (Latina o del Norte) a los pocos que ingresan divisas.
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Como bien explican los articulos de la serie sobre el ajuste inflacionario que Argentina esta practicando desde 2002, esta situación puede durar uno o dos años volviéndose luego ingobernable -que es exactamente lo que quieren los Kirchner- o estallar antes por crisis de financiamiento como las que estuvieron conmoviendo al país durante todo 2008 (la crisis del financiamiento por el campo y las jubilaciones privadas) y 2009 (la crisis de los superpoderes, el canje y las reservas)
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No hay ninguna razón para pensar que en 2010 les va a salir mejor que en 2009, porque la inflación es un tren de carga que sólo se puede frenar con medidas drásticas que no quieren tomar.
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Referencias
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Monday, April 12, 2010

Argentina - 2002-2010: 8 años de ajuste inflacionario II - Ganadores y perdedores en la redistribución regresiva del ingreso

Cada punto de inflación en Argentina crea 73,000 nuevos pobres -aquellos que quedan detrás del costo de vida de una canasta básica oficial-.

Con una inflación media del 15 % anual entre 2006 y 2009 y un aceleramiento violento al 35 % o más en 2009-2010, el "3 x 1" se ha convertido nuevamente en "1 x 1" y la ventaja cambiaria del "superdólar" se ha esfumado sin que la Argentina haya mejorado su posición competitiva -basada casi exclusivamente en el precio de la soja y granos y el saldo exportable de un consumo interno deprimido por los bajísimos salarios y un desempleo-subocupación del 26 %-.

Como en 2002, la "salida" será nuevamente una combinación de reendeudamiento (rebautizado con signo contrario "desendeudamiento" aunque la deuda real y sus intereses aumenten y se prolonguen hasta el 2035) y devaluación a través de la inflación.

Los ganadores serán quienes tienen ingresos variables y en dólares -bancos, proveedores del Estado, gobierno y exportadores- y los perdedores serán todos los demás, particularmente jubilados, pobres y "pensionados" en "planes sociales".

Para estos últimos, "perder" significará engrosar las filas reales de la pobreza sistémica que tiene desde hace 10 años a un 35 % de la población por debajo de la canasta familiar -en un país que históricamente tuvo un 15 % en ese nivel -con escasas variaciones que nunca duraron más de 2 años- y cuyos vecinos Chile, Brasil y Uruguay -que optaron por no ir al default en la década anterior, abrir sus economías y controlar su gasto- que históricamente doblaban su proporción de pobres, tienen ahora la mitad.

A un ritmo de 73,000 personas por punto adicional de inflación, la pobreza seguirá creciendo desde el piso de 2009 a una velocidad que dependerá de la aceleración de la suba de precios reales y caída de poder adquisitivo de los ingresos fijos.

El sector público seguirá financiando su expansión -94 % de aumento de sueldos a diputados y altos funcionarios, 25 % a 1,2 millones de empleados públicos, 31,000 millones en "subsidios" a empresas y 1,7 millones de "planes sociales", 300 millones de dólares para ver fútbol por TV, 900 millones por Aerolíneas (y 1 millón más por cada día)- mediante la devaluación inflacionaria de sus compromisos con el 64 % de los habitantes que viven de jubilaciones, pensiones, sueldos mínimos de maestros, médicos y policías y "planes sociales"-.

También estará gastando a cuenta de nueva deuda los "dólares frescos" -unos 6.400 millones- que reciba del "canje" en sostener la espiral descontrolada de subsidios a las empresas estatales, bancos para mantener precios inferiores a los costos reales para alimentos, energía y combustibles, estimulando de ese modo el consumo y la demanda en nuevos y más vertiginosos tirabuzones inflacionarios.

El cálculo tiene como horizonte las elecciones de 2011 y como "paracaídas" el endosar la implosión económica a potenciales sucesores -que ya están desertando en masa ante la evidencia de su impotencia no ya para gobernar sino para detener a la maquina de soborno y chantaje económico que controla quien controla la "caja" desde Puerto Madero, manejando por medio de "ministros-cadetes" la Presidencia como un call center.

Argentina alimenta un nuevo ciclo de "esquema Ponzi", gastando a cuenta lo que no produce y redistribuyendo regresivamente el ingreso hacia una concentración que se asemeja más al modelo social del Paraguay que al que supo tener.

La clase media que -enceguecida por la retórica infantil izquierdista que recitan oficialistas y opositores desde hace 10 años- los votó en 2006 por triunfalismo y tal vez los vote en 2011 (como a Menem en 1994) por desesperación, será la próxima víctima.

La fuga de dólares a colchones y bancos uruguayos -el equivalente a los fideos que en los sesentas y setentas se acopiaban ante amenazas de golpes militares- y también a la "quema de pesos" por cualquier bien medianamente transable a valores de mercados (de chorizos a autos nuevos o usados) así lo indica.

La aceleración del "consumo" en estas condiciones equivale al fuego en una hoguera de San Pedro y San Pablo.

Con un poco más de viento, las llamas comenzarán a alcanzar otros objetivos.

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Referencias

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Friday, March 26, 2010

Argentina 2002-2010: 8 años de ajuste


Una de las más curiosas argumentaciones de quienes defienden el "modelo" de ajuste económico neofascista iniciado en 2002 es afirmar que están "evitando el ajuste" y acusar a sus predecesores "neoliberales" de haber "ajustado" la economía a expensas de los pobres.

Una muy breve reseña de la evolución de la pobreza y el PBI por habitante en los últimos 25 años muestra exactamente lo opuesto: el promedio de pobreza en la era Menem (1989-1998) fue del 15 %, contra un promedio de 35 % en la era Kirchner (2003-2010) y un violento 52 % en la era del super-ajuste practicado por Duhalde (2002-2003).
Y el PBI por habitante cayó durante el "ajuste" brutal de 2002 del nivel de 9,000 dólares que dejó Menem en 1999 a 3,000 dólares con la megadevaluación de Duhalde .
Fue en realidad Duhalde -con la ayuda de su ministro Remes Lesnicov- quien ejecutó el ajuste económico más violento de la historia argentina:

  1. Devaluación del 70 % de los salarios y ahorros
  2. Aumento de la desocupación del 15 % al 45 % en un año
  3. Colocación del 52 % de la población bajo la línea de pobreza
  4. Incautación de los ahorros de todos los habitantes
"Pizza con champán" y vacaciones en Camboriú son "ajuste"?
Si algo caracterizó al período "neoliberal" no fue para nada el ajuste sino todo lo contrario: una brutal expansión del gasto público, el endeudamiento y el consumo de toda la población, financiada con capitales golondrinas, atraídos por tasas de interés siderales en dólares.

Durante la era de Menem los argentinos experimentaron un brusco ascenso de su nivel de vida, financiado por un "super-peso" en paridad con el dólar, con el que Miami se volvió tan accesible como Mar del Plata (y viceversa).

Millones de nuevos automóviles llenaron las calles, 400,000 argentinos por año pasaron sus vacaciones en Brasil o Miami, y compraron o vendieron sus casas por el doble o triple del valor por el que las habían comprado.
Así le cantaban durante 8 años los que lo votaron dos veces durante los años de consumo de "primer mundo":

Incluído un entonces desconocido y genuflexo gobernador de Santa Cruz


Durante el período 1990-1998, las jubilaciones alcanzaron su valor medio más alto de la historia: aproximadamente 1,000 dólares -contra los 274 dólares con los que deben hoy comprar una canasta familiar de 324 dolares-

Fue por esa ausencia de ajuste -y el sentimiento de súbito enriquecimiento- que los argentinos reeligieron a Menem con casi el 60 % de los votos e incluso reclamaron del gobierno anti-menemista posterior la preservación de la misma política económica (el "1 x 1")

El "ajuste" de 2002




Fue la megadevaluación de Duhalde la que abrió las puertas del infierno y desató un ajuste económico que ya lleva 8 años de duración, con el 35 % de la población bajo la línea oficial de pobreza y 26 % de desocupados, subocupados y colgados de planes de subsidio precarios.

"Ajuste popular prolongado": 2003 y la economía de la miseria


Es por el ajuste practicado por los gobiernos de Duhalde y Kirchner que la desigualdad económica -medida por el índice Gini- aumentó, como lo puede comprobar visualmente cualquiera que camine las 3 cuadras que separan las 50,000 personas viviendo en las Villas 31 y 31bis de Retiro de las torres de 7,000 dólares el metro cuadrado que se erigen en Puerto Madero.

Y el ajuste continúa sin perspectivas de solución, pues se combina con un nivel creciente de endeudamiento para subsidiar no ya viajes al exterior sino el consumo cotidiano y disimular una parte del 26 % de desempleo real con planes "sociales" que apenas cubren un 70 % de la canasta familiar.

El círculo vicioso de subsidios, miseria y endeudamiento continúa ajustando despiadadamente los cinturones de millones de argentinos, que siguen cayendo de la clase media baja a las villas miseria a razón de 1,100 familias por mes.

Si alguien hubiese propuesto reducir el salario de toda la población en un 70 % y mantener un 26 % de desempleo por 8 años para acumular reservas y pagar la deuda
, sin dudas lo habrían llamado un "salvaje ajuste neoliberal".

Eso es exactamente lo que hicieron los gobiernos de Duhalde y Kirchner desde 2002.

El "ajuste" que viene:  agregando agujeros al cinturón


El modelo de captura de renta y subsidios instaurado por Kirchner ya ha devorado todas sus fuentes de financiamiento -retenciones a las exportaciones, jubilaciones, fondos de obras sociales, deuda interna provincial, coparticipación, reservas del Banco Central- y -por su misma naturaleza- sigue demandando más recursos que no pueden ya extraerse del superávit primario de un país sin acceso a crédito que debe "pagar con divisas" como la Argentina post-default.

Mientras tanto -y por el efecto del mismo modelo perverso- la pobreza sigue aumentando inexorablemente impulsada por el estímulo combinado a las actividades improductivas -corte de calles y rutas, paros, toma de fábricas, mantenerse "desocupado" para cobrar, producir más hijos para cobrar la asignación- y al consumo subsidiado -energia, alimentos, combustibes- que desborda la capacidad productiva generando inflación y desinversión en capacidad productiva -matanza de vientres, reducción de área sembrada, falta de exploración y construcción de infraestructura-.

En consecuencia, al "ajuste" violento de 2002-2003 y al "ajuste" prolongado de 2003-2010 le sucede ahora un tercer "ajuste": el ajuste inflacionario.

Cuando todo el mundo experimenta deflación -caída de precios reales- como efecto de la recesión global, Argentina (seguida de cerca por su mentor, Venezuela) tiene un 30 % de inflación en dólares previsto para 2010.

Como los turistas comienzan a notar, Buenos Aires y la Argentina se han vuelto tan caros como lo eran en la era del super-peso menemista.

En el "ajuste" inflacionario, los subsidios clientelistas y el gasto público generado por la compra de empresas quebradas como Aerolíneas o los clubes de fútbol se financian con caída del salario (y por ende del "costo laboral")

La apuesta del gobierno que implementa esta política es que la población argentina ya se ha acostumbrado a vivir "ajustada" a su nueva condición de pobreza "bolivariana" y se resignará a un empobrecimiento en "cámara lenta".

Es una apuesta peligrosa, pero ha funcionado bien durante los últimos 8 años de "ajuste" económico continuo.

El problema real es que el "ajuste" y la transferencia de ingreso de los sectores más pobres y de los sectores productivos no alcanza ya para sostener un sistema clientelista que aumenta su gasto un 30 % real anualmente -mientras el PBI cae o crece apenas a 3 o 4 % anual-.

De allí el dramático y desesperado furor por tener acceso a crédito -aún al costo usurario que paga un país con 600 puntos de riesgo- para llegar a 2012 y poder "pasar la cuenta" al siguiente encargado de un nuevo "ajuste".
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Referencias
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