Mientras piden 110.000 millones de Euros prestados para cerrar sus cuentas y maldicen en las calles al pérfido capitalismo que se los facilita, los políticos y muy especialmente los sindicalistas griegos dejan sin tocar las verdaderas causas de su debacle económica.
En la década de los sesenta, cuando Grecia disfrutaba de una bonanza naviera capitaneada por los Onassis y los Niarchos, fama cinematográfica con la Melina Mercouri de "Nunca en Domingo" y Anthony Quinn invitando a los anglosajones a bailar en las playas la danza despreocupada del grillo dominguero, una cadena de gobiernos "progresistas" sembraba las semillas del actual desastre:
Los sindicatos obtenían concesiones tales como ingenieros cobrando porcentajes fijos del capital puesto en edificios, abogados con licencias limitadas a un distrito para no competir, farmacéuticos cobrando el 35 % del margen de utilidad de los medicamentos,
jubilaciones del 96 % de los salarios vigentes (contra el 40 % de la próspera Alemania y el 73 % de la también quebrada España) a los 44 años con menos de dos aportantes por jubilado y pensionado y con salarios de empleados públicos representando el 13 % del PBI (contra el 11 %
de los "estados de beneficiencia" característicos de la Eurozona.
En suma, Grecia no ha quebrado por culpa de los "mercados" y la "especulación" sino por endeudarse para pagar un sistema colosal de clientelismo político que recuerda en forma inmediata al de los también quebrados Venezuela, Argentina y México.
Pero -como de costumbre- los causantes de la crisis y quienes se han comido y bebido la mega deuda -sindicatos, gobiernos locales, provinciales, "amigopolios y empresas estatales- lanzan a las calles a los subsidio-dependientes que crearon a protestar contra espantapájaros-piñata convenientemente inermes y combustibles como "el FMI" y los "capitales especulativos" mientras siguen poniéndose estos últimos en los bolsillos.
En la realidad, estos grupos enquistados en el "estado de beneficiencia" no sólo generan endeudamiento incontrolable sino que asfixian a la economía real de los países en los que operan.
Del mismo modo que Venezuela produce 40 % menos petróleo, México se queda sin él y Argentina expulsa a los sojeros hacia campos más protegidos de la rapiña gubernamental en Uruguay y Brasil, Grecia se ha convertido de potencia naviera y turística en paria comercial y financiero.
Los cruceros y buques de carga eluden los puertos griegos cargados de costos de estibadores invisibles que van a los sindicatos y utilizan los de Barcelona y Estambul y los cargueros y petroleros griegos ahora utilizan bandera panameña.
El sindicato de portuarios griego -PNO- ha frenado toda tentativa de instalar puertos turisticos ("home ports") haciendo que los cruceros -cuyos pasajeros gastan un promedio de 575 Libras en estos contra apenas 55 Libras en los puertos de amarra sin zonas de compras y paseo- los eludan.
Mientras que el turismo de cruceros ha crecido un 20 % en el Mediterraneo este año, ha caído un 10 % en Grecia.
Como la producción de petróleo en Venezuela y México y la produccíón agropecuaria en Argentina.
Pero los políticos que se financian con el Estado y sus operadores y proveedores son difícilmente los indicados para dirigirlo y controlarlo.
En los buenos tiempos, inflan el gasto para asegurarse reelecciones.
En los malos, siempre hay un enemigo externo e inerme para acusar de haberse llevado el dinero.
El voto por el clientelismo es un impuesto adicional e inevitable a la ignorancia de los votantes.
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Referencias
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